Conducir de noche siempre ha tenido un enemigo evidente: la falta de luz. Sin embargo, para muchos motoristas el problema empieza a ser justo el contrario...
Cada vez resulta más habitual cruzarse con coches cuyos faros LED parecen convertir la carretera en pleno día durante unos segundos. Y esos segundos pueden ser suficientes para perder de vista una curva, un peatón o un obstáculo... tanto que hasta Fernando Alonso da la razón.
Tesla se niega
Las quejas llevan años acumulándose en foros, asociaciones de conductores y redes sociales. El denominador común casi siempre es el mismo: SUV cada vez más altos, faros LED más potentes y una sensación de deslumbramiento que muchos consideran peor que hace apenas una década.
El debate ha dado un paso más en Estados Unidos, donde la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico (NHTSA) ha rechazado la petición de Tesla para evitar una llamada a revisión de cerca de 20.000 Model 3 y Model Y equipados con unos faros cuyo haz de luz superaba el brillo máximo permitido en determinadas zonas.
Pues la marca defendía que ese exceso de intensidad era irrelevante desde el punto de vista de la seguridad. Las autoridades opinan justamente lo contrario.
El problema ya no es ver más, sino no deslumbrar
La tecnología LED ha supuesto una revolución en iluminación por muchos motivos, pero entre ellos: consume menos energía, ofrece una luz más uniforme y mejora la visibilidad respecto a los antiguos faros halógenos. El problema aparece cuando esa mejora para quien conduce se convierte en una molestia (o incluso un riesgo) para quien circula de frente.
No siempre se trata de una cuestión de potencia; la altura de muchos SUV, el color blanco azulado de los LED, una regulación incorrecta del haz o incluso el funcionamiento de algunos sistemas matriciales pueden provocar que el conductor que viene en sentido contrario reciba un destello especialmente intenso.
En una moto, evidentemente, ese efecto suele ser todavía mayor. La posición del piloto es más baja, el campo de visión queda completamente expuesto y apenas unos segundos de deslumbramiento pueden bastar para recorrer decenas de metros prácticamente a ciegas.
Tesla no es el único fabricante señalado
El enfrentamiento entre Tesla y la NHTSA no es un caso aislado. Años atrás, General Motors también rechazó modificar algunos de sus sistemas de iluminación alegando que cumplían las especificaciones técnicas y que no existían suficientes reclamaciones oficiales.
Porsche, por el contrario, optó por una vía muy distinta y lanzó voluntariamente una campaña para corregir el exceso de brillo detectado en determinadas unidades del 911.
Todo ello ha reavivado un debate que también existe fuera de Estados Unidos.
En Europa las críticas hacia los faros LED y matriciales son cada vez más frecuentes, aunque el foco suele ponerse en la homologación, el ajuste correcto de la altura y el funcionamiento de estos sistemas, más que en su potencia absoluta.
Una tecnología que necesita seguir evolucionando
El objetivo de los fabricantes siempre ha sido mejorar la seguridad durante la conducción nocturna. Y, en muchos aspectos, los nuevos sistemas de iluminación lo han conseguido.
La cuestión es si esa mejora puede seguir avanzando sin perjudicar al resto de usuarios de la carretera, especialmente a nosotros, los motoristas.
Porque, cuando quien viene de frente circula sobre dos ruedas, un destello excesivo no es simplemente una molestia. Puede convertirse en esos dos o tres segundos en los que desaparece por completo la referencia de la carretera. Y para un motorista, eso ya es mucho más que un problema de confort.
Imágenes | Box Repsol, Tesla
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