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Prueba Triumph Bonneville 2008 (1)

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El pasado día 1 de febrero me tuve que levantar muy pronto por la mañana para poder coger el primer tren que va a Madrid porque el importador de la marca en España me iba a dejar una preciosa Triumph Bonneville 2008. Cuando llegué a las puertas del concesionario Britania prácticamente me estaba esperando en la puerta Nacho Lacambra, el responsable de las motos de prensa.

Muy amablemente Nacho me ofreció casi todo el catalogo Triumph para 2008, a excepción del bombazo de esta temporada, la Street Triple, que parece que no para en el concesionario ni para quitarle el polvo. Entre las motos disponibles, además de la Bonneville tenían varias Rocket III y alguna Scrambler, pero como ya iba con la idea de la Bonnie, me centré en ella.

Tras una breve explicación de dónde estaba la documentación y de lo que significaban los dos testigos que se ven en el reloj del cuentakilómetros me quedé a solas con ella. La primera impresión es que es una moto larga, pero de una dimensión muy humana. El arranque es sencillísimo, e incluso el estárter parece estar de adorno, porque casi no es necesario usarlo nunca. En cuanto te subes encima de la moto y coges el manillar te das cuenta de que es una moto pensada para ser cómoda, muy cómoda, a pesar de que el asiento puede parecer demasiado fino tiene un "tacto" impecable y comodísimo, ya vayas con vaqueros o con la ropa de agua te permite moverte encima de él pero siempre con el grip suficiente.

Arrancar es tan fácil como meter la llave en la cerradura, seleccionar la posición adecuada (cuenta con una posición de parado, arranque y luces de posición, pero no bloquea la dirección) Coges la maneta del embrague y le das un ligero toque al botón de arranque para que el bicilíndrico cobre vida. El sonido de los escapes Peashoter es muy suave, casi inaudible a pesar de que el programa de gestión de la inyección incrementa el régimen en esos primeros momentos para evitar que se cale. Porque la moto es de inyección, aunque habilmente camuflada para que parezcan unos carburadores Keihin.

La siguiente parada eran las oficinas de Weblogs SL en la otra punta de Madrid, toda una odisea para alguien de provincias como yo que solo conoce de la capital la M40 y poco mas. La suerte es que me oriento muy fácilmente y soy capaz de llegar a sitios insospechados con tres o cuatro indicaciones. Esa mañana, ya eran cerca de las 12, el tráfico no estaba muy congestionado, por lo que pude concentrarme en disfrutar de la conducción de la moto.

El motor en este tipo de ambiente se comporta perfectamente, con mucho par y empujando sin protestar casi en cualquier marcha. La postura ya he dicho que es muy cómoda, tanto, que en muy pocos kilómetros parece que sea la moto de tu vida, esa que llevas montando desde que te sacaste el carné. A la llegada a las oficinas de Weblogs SL comprobé lo que luego sería habitual en todas partes, pares donde pares, la gente te mira, mira a la moto y los mas atrevidos te preguntan que ¿cómo va? o ¿cuanto cuesta?. Es una moto indudablemente de exposición, la aparques donde la aparques siempre hay alguien mirándola cuando vuelves. Y eso que es la Bonnie "normal" porque existe otro modelo llamado T100 que incluye aún más cromados y detalles que la hacen más exclusiva.

Cuando me puse en ruta camino a casa sabía que llegaría de noche, pero no me preocupaba mucho porque los pocos kilómetros que ya había hecho con la moto me garantizaban comodidad y seguridad. Comodidad por lo que ya os he comentado antes del asiento y la posición a los mandos, las manetas ajustables (ambas) y las piñas de interruptores son fáciles de usar y cómodas, sin inventos extraños. Y seguridad por el impresionante tacto del disco de freno delantero, un gran disco mordido por una pinza convencional pero de calidad que permite parar la moto casi con un solo dedo.

En el trayecto Madrid Alicante solo tuve que parar en dos ocasiones a repostar, y en las dos le llené lo mismo, 11,5 euros de gasolina euro súper, que son unos 10,5 litros y dan un consumo que ronda los 5 litros a los cien. ¿Os preguntareis donde está el truco para un consumo así? fácil, rodando a velocidades legales entre 110 y 120 Km/h. La verdad es que se echa en falta una pequeña cúpula o algo más grande que el reloj que monta la Bonnie para que desvíe el viento, pero esto solo es hasta que te acostumbras. De todas maneras, tal y como está el patio con las multas y los puntos, este ritmo de viaje es casi obligatorio, a no ser que no aprecies ni tus puntos ni tu bolsillo, porque la Bonnie es capaz de rodar mucho mas deprisa de lo que realmente parece.

El faro alumbra perfectamente la carretera y te permite ver con la suficiente claridad y antelación lo que pasa delante de ti. Por detrás el enorme piloto de forma elíptica también alumbra con contundencia para que te vean los coches "despistados". El grupo de intermitencias, que no desentona nada con la línea del diseño de la moto, también alumbra con ganas y te hace muy visible en cualquier maniobra.

Para ser el primer día de prueba casi 500 km no son pocos, pero cuando llegué a casa no estaba en absoluto cansado (bueno algo si, pero por haberme levantado a las 6 de la mañana) prueba una vez mas de lo cómodo de esta moto. La verdad es que me esperaba un fin de semana muy atareado y con muchos kilómetros de por medio.

Seguirá...

Web oficial | Triumph Bonneville 2008

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