La primera moto de la historia nació de casualidad. La creó un fundador de Mercedes, pero le dio igual porque su objetivo era un coche

El invento, rudimentario y abandonado pronto, se adelantó al automóvil y marcó el inicio de toda una industria

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John Fernández

Las motos nos dan la vida, la pasión, el transporte diario, la alternativa económica... Las motos son y significan muchas cosas depende para quien. Pero, ¿quién inventó las motos? Es una pregunta que todo el mundo se ha podido hacer en algún momento.

Pues las motos nacieron de casualidad, de carambola, y tiene mucho que ver con uno de los padres fundadores de Mercedes-Benz. De hecho, ese era el objetivo final: los coches y no las motos.

Un experimento de laboratorio muy fructífero

Nos tenemos que remontar a finales del siglo XIX, cuando la movilidad era poco más que un experimento en el sentido estricto de la palabra. En ese contexto, dos nombres fundamentales para la historia no del automovilismo y el motociclismo, sino para la humanidad: Gottlieb Daimler y su inseparable socio, Wilhelm Maybach.

Estos dos hombres estaban tremendamente obsesionados con algo que cambiaría la historia para siempre: desarrollar un motor de combustión compacto, ligero y capaz de mover vehículos. Su objetivo final era crear un vehículo, lo que hoy conocemos como coche, pero en ningún caso, una moto. En ningún caso... Y acabó pasando.

El caso es que en 1885, en un pequeño taller improvisado en el jardín de la casa de Daimler en Cannstatt (Stuttgart, irónicamente, casa también de Porsche), estos dos hombres acabaron dando forma, por pura casualidad, a lo que hoy se considera a la primera moto del mundo: la Reitwagen.

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A ver, apostillemos. En 1885 lo que conocemos por moto no es lo hoy tenemos en mente, ni mucho menos. Daimler y Maybach crearon un simple banco de pruebas con ruedas, dos en concreto, que dio luz a lo que hoy conocemos como la primera moto del mundo.

Aquel invento estaba construido en madera, mayoritariamente, y unas pesadísimas llantas rígidas de hierro. Ni siquiera tenía una suspensión, pero lo más importante, es que incorporaba un pequeño motor monocilídrico de cuatro tiempos de 264 cc que daba un ridículo medio caballo de potencia. Lo justo para moverse, pero estaba enclaustrado en un marco entre dos ruedas, con manillar. Era una moto. En esencia, era la primera moto de la humanidad.

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El invento era tan rudimentario como inestable que necesitaba, incluso, dos pequeñas ruedas laterales para no caerse en parado (luego, años después, a alguien se le ocurriría la pata de cabra).

Pero aquello era un hito, porque aquel invento era capaz de rodar, de moverse, y su motor de cuatro tiempos funcionaba, que era el objetivo de todo ese invento, de esa prueba dinámica.

La moto nació como un medio, no como un fin

Digamos que la Reitwagen, y por ende, la moto, nunca fue el fin, sino el medio para llegar al primer coche del mundo. El objetivo de los dos alemanes no era revolucionar el mundo con un invento de dos ruedas, sino perfeccionar aquel motor para poder aplicarlo a algo mucho más grande y ambicioso: los automóviles.

A mitad de ese camino, casi sin pretenderlo, nació la primera moto. Hasta, podríamos decir, se adelantó al primer coche moderno de Karl Benz, cuya primera patente llegaría ya en 1886, poco después.

Las primeras pruebas de aquel experimento llamado moto funcionaron. Objetivo conseguido. Entonces, la relegaron porque Daimler tenía claro hacia dónde quería ir, y eso no eran las dos ruedas; su foco estaba puesto en los motores que impulsaran vehículos mucho más complejos, sentando las bases de lo que años después acabaría convirtiéndose en Mercedes-Benz, de cuya marca fue uno de los padres fundadores.

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Así que la primera moto fue un accidente en toda regla. Un experimento que cumplió su función y se olvidó, y que ni siquiera siguieron ellos.

El siguiente paso llegaría en 1894 de la mano de Hildebrand & Wolfmüller, los primeros que crearon y fabricaron una moto como producto comercial y no como experimento.

En 2026, apenas queda rastro de aquella moto original creada en un garaje en Stuttgart. Se dice, se cree, que el prototipo se perdió en un incendio en el siglo XX.

Imágenes | Daimler AG press department, Mercedes-Benz AG

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