Acaban de revolucionar las viseras de moto. Tenían un problema que llevaba años desesperando a los motoristas, pero han inventado algo épico

La nueva tecnología evita baterías, funciona con energía solar y promete acabar con el gran problema de las viseras fotocromáticas clásicas

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John Fernández

Cualquiera que vaya en moto lo ha vivido alguna vez: sales a pleno sol, entras en un túnel y durante unos segundos prácticamente te quedas ciego porque la visera sigue completamente oscura. Las pantallas fotocromáticas tradicionales llevan años intentando solucionar ese problema, pero siempre arrastraban el mismo defecto: reaccionaban demasiado lento.

Ahora una marca acaba de intentar cambiar completamente el sistema, y probablemente estamos ante una de las evoluciones más curiosas que han aparecido en cascos de moto en muchísimo tiempo.

Las viseras de moto acaban de cambiar

La protagonista es una nueva pantalla desarrollada por LS2 llamada IRID Dynamic Visor, aunque lo verdaderamente interesante no es el nombre, sino cómo funciona, porque en lugar de utilizar materiales fotocromáticos químicos tradicionales, la visera utiliza una película de cristal líquido capaz de oscurecerse o aclararse prácticamente al instante.

Según la marca, la transición completa tarda apenas 0,09 segundos. Eso cambia completamente la experiencia respecto a las viseras adaptativas normales, que pueden tardar varios segundos en oscurecerse y muchísimo más en volver a aclararse cuando desaparece la luz solar.

Y ahí está precisamente el gran problema que arrastraban hasta ahora las pantallas fotocromáticas clásicas. Muchísimas funcionan razonablemente bien cuando reciben sol directo, pero reaccionan lentísimo entrando en túneles, carreteras boscosas o cambios bruscos de luz. En algunos casos pueden tardar minutos enteros en recuperar transparencia total.

Circulando en moto, eso significa recorrer cientos de metros prácticamente “a ciegas”. Lo más curioso es que LS2 ha evitado además otro de los grandes problemas típicos de este tipo de sistemas: las baterías.

La visera no necesita cargarse, no lleva cables externos ni obliga al usuario a conectar nada por USB cada noche. Toda la energía necesaria se genera mediante un pequeño panel solar integrado directamente en el sistema.

Básicamente, la propia luz ambiente alimenta electrónicamente la película de cristal líquido para que el oscurecimiento y aclarado funcione automáticamente.

Y según explica la marca, el usuario ni siquiera tiene que configurar nada. No hay botones, modos ni aplicaciones móviles. La idea es que funcione exactamente igual que una visera normal, solo que adaptándose sola en tiempo real a la cantidad de luz.

Irid 3

Las viseras fotocromáticas tradicionales reaccionan sobre todo a radiación ultravioleta, no a la luz visible real que perciben nuestros ojos. Por eso muchas veces ocurre algo extraño: el día parece nublado o relativamente oscuro, pero la pantalla sigue poniéndose demasiado negra porque continúa detectando radiación UV.

El sistema de cristal líquido funciona de otra forma. Ajusta el tono según la luz visible real del entorno, intentando que la percepción sea muchísimo más natural para el motorista.

Además, LS2 asegura que el rendimiento tampoco cambia con frío o calor extremo, otro de los grandes problemas históricos de las pantallas fotocromáticas químicas. Muchas se vuelven lentísimas en invierno o pierden capacidad de oscurecimiento cuando hace muchísimo calor.

Irid

La otra gran ventaja está en el desgaste, pues las pantallas fotocromáticas normales van perdiendo efectividad con los años porque los compuestos químicos se degradan poco a poco con la exposición solar continua. El sistema electrónico de cristal líquido, en teoría, evita precisamente ese envejecimiento progresivo; LS2 asegura que el comportamiento debería mantenerse prácticamente igual tras años de uso.

Por ahora, esta nueva tecnología solo llegará integrada dentro del casco deportivo Thunder GP Aero y no como accesorio universal independiente. El conjunto completo costará alrededor de 799 euros, unos 200 euros más que el precio habitual del casco sin esta pantalla inteligente.

Imágenes | LS2

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