Gli ultimi chilometri, documental de una deuda pendiente

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MV Agusta 175 SS Platillo Volante antes de restaurar

Si en tu máximo esplendor como persona te involucras en una carrera como la Milano-Taranto pero no puedes acabar la carrera por tan sólo 20 km la experiencia debe quedarte grabada a fuego. Algo así le pasó a Cosimo Vaccarelli cuando en 1953 no pudo acabar la Milano-Taranto por culpa de una avería en su MV Agusta 175 SS Platillo Volante. En la actualidad Cosimo se ha puesto de nuevo manos a la obra y pretende conseguir acabar aquella carrera de hace 60 años. Su hijo, Giovanni Vaccarelli, está documentando el esfuerzo de su padre y nos trae un avance de lo que será el documental de la nueva aventura de su padre.

La Milano-Taranto era el equivalente italiano al TT de la Isla de Man británico o al Bol d’Or francés. La carrera consistía en ir sin parar más que lo imprescindible desde Milán hasta Taranto. En total más de 1300 km a toda velocidad por carreteras abiertas al tráfico en la Italia de principios del siglo XX. En ella podía participar prácticamente cualquier piloto que tuviera el carnet de conducir en regla y contase con una moto. Aunque la vida de una prueba así fue breve, se suspendió en 1957, tras la catástrofe en la Mille Miglia en la que murieron 10 espectadores arrollados por el Ferrari de De Portago-Nelson. Mientras tanto nuestro personaje ya había marcado su vida para siempre.

En la actualidad, Cosimo Vaccarelli, está restaurando su MV Agusta 175 SS Platillo Volante. Una de las primeras MV Agusta que participó en una carrera. La moto, un producto de su época, era capaz de dar 15 CV a 8.000 rpm con su monocilíndrico de cuatro tiempos alimentado por un carburador de 25 mm de diámetro de difusor. El consumo estaba en 34 km/litro, unos 2,94 litros a los 100 km, lo que con su depósito de 14 litros le daba una autonomía de 476 km. Contaba con una caja de cambios de cuatro velocidades y transmisión final por cadena. Delante utilizaba una suspensión Earles y detrás un basculante de tubo con amortiguadores convencionales. Los frenos eran de tambor, 180 mm de diámetro delante y 150 mm de diámetro detrás. Las ruedas de 19 pulgadas calzaban neumáticos de 2,75 pulgadas tanto delante como detrás y era capaz de rodar a 135 km/h.

Suerte a Cosimo con su desafío, ojalá consiga acabar la carrera que abandonó hace sesenta años. Y que nos lo pueda contar luego.

Vía | Rocket Garage
Vídeo vía | Youtube
Más información | Gli Ultimi Chilometri; Milano Taranto

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