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Así es Vanderheide, una vanguardista Gentleman Racer que cuesta casi 1.000 euros el kilogramo
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Así es Vanderheide, una vanguardista Gentleman Racer que cuesta casi 1.000 euros el kilogramo

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Lejos de los focos (nunca mejor dicho) se sitúan algunos pequeños fabricantes y preparadores que no se rigen por las directrices del mercado. Allí donde las estadísticas de ventas no arrojan luz alguna unos pocos idealistas plasman sus sueños de forma casi única en un motor asociado, un chasis y dos ruedas.

Siempre es la misma sencilla receta pero aún después de tantos años de historia de la moto, sigue habiendo interpretaciones que merecen un enorme reconocimiento. Es el caso de VanderHeide Motorcycles y su extremadamente bella, única y muy poco convencional café racer homónima. Espero haber despertado tu curiosidad porque te aseguro que esto no se ve todos los días.

Una Gentleman Racer y mucho más

Vanderheide Cafe Racer 3

Desde que me alcanza la memoria siempre he soñado con crear mi propia moto. He estado trabajando para varias compañías de automoción como Spyker y Carver, marcas que me inspiraron a salirme constantemente de mi zona de confort buscando la innovación. Como ingeniero también me ha fascinado el uso de la fibra de carbono y sus innumerables posibilidades.

Hace cinco años decidí combinar todos mis conocimientos y experiencia para dedicarlos a realizar el sueño de mi vida.

Con este planteamiento tan sano que ya quisiéramos la mayoría, junto a su hermano Sjors, Rolf van der Heide empezó a diseñar la que debería ser, lo que él mismo llama, una Gentleman Racer. Una moto de carreras pero con unas señas de identidad fuera de lo común en cuanto a estilo y belleza.

Vanderheide Cafe Racer 1

Para realizar el diseño exterior recurrieron al diseñador también holandés Michiel van den Brink, quien ideó unas líneas exteriores modernas pero de clara inspiración café racer. La pieza del carenado frontal es una preciosidad esculpida en fibra de carbono que ha viajado en el tiempo desde hace medio siglo hasta la actualidad.

Rolf van der Heide se encarga personalmente de la fabricación de cada moto, exigiendo que cada pieza sea exactamente como salió de su mente

Si seguimos sus líneas pronto nos damos cuenta de que no es una moto cualquiera. Los laterales del frontal bajan y se unen en los laterales del motor con el depósito, continuando hacia detrás con las formas de una duna de arena esculpida por el viento.

Precisamente es en el depósito donde nos encontramos con lo más atípico de esta moto. El chasis monocasco de fibra de carbono hace las veces de depósito de combustible, mientras que donde se situaría el depósito convencional nos encontramos con un amortiguador Öhlins TTX36 que gobierna la suspensión delantera, de paralelogramo deformable fabricado en fibra de carbono.

Vanderheide Cafe Racer 2

El esquema de suspensión delantero poco tiene que ver con lo tradicional. No hay horquilla ninguna a la vista ni nada que se le parezca. Aquí es un doble paralelogramo deformable el que se ocupa de digerir las imperfecciones del terreno al mismo tiempo que separa la dirección de las reacciones de la suspensión y evita las transferencias de pesos.

El hecho de encontrar los amortiguadores de ambos trenes en posición enfrentada no es casualidad ni ganas de rascarnos el ombligo. Rolf asegura que es la aplicación de un principio comúnmente usado en la automoción y que reduce el estrés del chasis al oponer las fuerzas que se generan en ambos ejes.

Debajo del asiento un segundo amortiguador TTX36 de la firma sueca se encarga de pegar al suelo la rueda trasera a través de un masivo basculante convencional fabricado en, espera, fibra de carbono.

Vanderheide Cafe Racer 4

Ya hemos dicho que el chasis hace las veces de depósito (de 21 litros, por cierto), pero la reubicación de los componentes va aún más allá. Bajo el colín nos encontramos con un pequeño radiador para liberar espacio en la zona delantera y acercar el motor al eje anterior.

Las soluciones técnicas que equipa la VanderHeide son tan exclusivas que la hacen valer casi 1.000 euros el kg

A estas alturas del artículo te estarás preguntando si las prestaciones están al nivel de tanta exclusividad. La respuesta es tan rápida como decirte que para el motor se ha recurrido al magnífico motor de 999 centímetros cúbicos y cuatro cilindros en uve de las Aprilia RSV4 RF, produciendo 201 cv en la versión de calle o más de 230 cv en la de competición (con especificaciones de Superbike), a elección del cliente y de su bolsillo.

Las chucherías no terminan ahí porque el material pata negra se lleva también a elementos como los frenos Brembo con pinzas de anclaje radial y cuatro pistones, el cuadro de instrumentos completamente digital MoTeC o las llantas BST Black Star de 17 pulgadas y cinco radios fabricadas en fibra de carbono.

Vanderheide Cafe Racer 5

Con todo esto y otras lindezas como el escape doble HP Corse Pro Hydroform fabricado en chapa de acero ultra fina, el peso que la VenderHeide arroja sobre la báscula es de sólo 175 kg en seco para la moto homologada para circular por la calle o 165 kg en su versión de carreras.

Viendo esta moto y la determinación de Rolf, es difícil no acordarse de otros genios como Erik Buell, John Britten o Michael Czysz. Los dos últimos ya diseñan sus locuras en el cielo de los moteros y les echamos de menos, pero gracias a Van der Heide volvemos a comprobar que aún quedan mentes que buscan esa vuelta de tuerca que te toque tanto la razón como la emoción.

Como es de esperar, una moto tan exclusiva no tiene un precio muy popular que se diga. Para hacerte con una de las 25 únicas VanderHeide que se van a producir tendrías que desembolsar 150.000 euros, la mitad por adelantado. A cambio tendrás una moto realmente especial y, por supuesto, decorada a tu gusto.

VanderHeide - Ficha técnica

Chasis Monocasco 100% de fibra de carbono
Suspensión delantera Doble paralelogramo deformable de fibra de carbono con amortiguador Öhlins TTX36
Suspensión trasera Basculante de doble brazo de fibra de carbono con amortiguador Öhlins TTX36
Peso en seco (configuración de carreras) 165 kg
Peso en seco (homologada para circular) 175 kg
Motor Aprilia RSV4, cuatro cilindros en uve 65º
Cilindrada 999 cc
Potencia 201 CV a 13,000 rpm (opcionalmente +230 CV)
Transmisión Seis velocidades (cambio Pro-Shift electrónico opcional)
Velocidad máxima + 300 km/h
Llantas BST Black Star de fibra de carbono y cinco radios
Rueda delantera 120/70-ZR17
Rueda trasera 190/55-ZR17 (200/55-ZR17 opcional)
Neumáticos Pirelli Diablo Supercorsa SC
Línea de escape HP Corse Pro Hydroform de acero ultra fino
Cuadro de mandos MoTeC C125 TFT LCD a color
Precio A partir de 150.000 euros

Vía | Asphalt and Rubber

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