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BMW K 1300 GT, la toma de contacto

BMW K 1300 GT, la toma de contacto
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Tras una pequeña sesión de fotos delante del castillo de Chinchón, tocaba el momento de elegir otra moto y enfilar en dirección Villaconejos, Aranjuez y Toledo. Quería probar entonces la K 1300 R, pero no fue posible y me tocó la GT.

La GT tiene una posición de conducción mucho más cómoda que la S, ya que evidentemente su planteamiento es completamente distinta. El manillar va situado en una posición muy retrasada, de forma que la posición de conducción, con las estriberas situadas muy adelante, es perfecta para devorar kilómetros y kilómetros sin inmutarnos.

A la salida de Chinchón, una zona de curvas en bajada me permitió comprobar como se comporta la GT en ese terreno, que no es precisamente para el que ha sido concebida. Los 288 kilos de peso, el ancho de su carrocería y llevar maletas atrás no invitaba demasiado a tumbar, pero la verdad que la GT se mostró muy ágil y demostró que no hace asco a este tipo de zonas.

Pronto se abrieron ante nosotros largas e interminables rectas, dónde la GT debería demostrar todo su potencial. La carretera que nos esperaba parecía estar diseñada para disfrutar de esta moto, y no me acordé en ningún momento de la R que quería probar.

La pantalla de protección delantera es regulable eléctricamente. Nada más enfilar la primera recta, me di cuenta de que la llevaba en la posición más baja, porque en cuanto empecé a enroscar el puño y a ir rápido de verdad, el aire daba contra mi cabeza de forma constante. Pulsé entonces el botón situado en la piña izquierda y problema solucionado, la cúpula subió un par de centímetros y la protección aerodinámica ya era completa.

El día estaba bastante frío por la niebla, y aproveché para calentarme un poco las manos y el trasero con los puños y asientos calefactables, dos opciones que tienen un precio de 240 euros cada uno. Esto si que es un lujo que se agradece…

El motor de la K 1300 GT da 160 caballos, y su carácter es sensiblemente diferente al de la K 1300 S. La potencia se entrega de forma mucho más lineal, y aunque por encima de las 6.000 revoluciones el motor también tiene mucho empuje y carácter, no llega a “encabritarse” como la K 1300 S que había probado antes.

Por el camino nos encontramos con muchos camiones circulando por las largas rectas, camiones de los que nos protegíamos escondidos tras el gran carenado de la GT. El comportamiento de su motor, que tiene mucho par y una capacidad de recuperación increíble, hizo que durante casi todo el recorrido rodase en sexta. Da igual lo bajo de revoluciones que vayamos, damos gas y en un instante la moto recupera y sube de velocidad con fuerza, permitiéndonos hacer los adelantamientos de forma cómoda y segura.

El asiento del conductor es, además de los laterales del carenado, el nuevo cuadro de instrumentos y algún detalle más, una de las partes que cambia en la K 1300 GT. Ahora este es más estrecho que en la 1200, y su mullido es muy cómodo. El recorrido lo hicimos a un ritmo muy alto, y es que llevar tanta potencia bajo el trasero y una protección aerodinámica tan buena, invitaba a darle y darle al gas.

A mi llegada a Toledo tras aproximadamente 50 kilómetros de ritmo alto, me sentía como recién levantado, y es que la comodidad de la GT hacen de ella una moto perfecta para disfrutar de largos viajes en pareja. Para poder hacerlo, antes hay que desembolsar los 19.600 euros que cuesta esta nueva moto, que al igual que el resto de la gama estará a la venta el 5 de marzo en los concesionarios.

Además podemos ponerla “full equipe” con la larga lista de accesorios, que incluye luces de xenon, control de presión de neumáticos, control de tracción, de velocidad y muchos más accesorios que pueden convertir a la K 1300 GT en una segunda casa rodante.

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