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Scooter restaurados en Asia, ¿Negocio o estafa?

Scooter restaurados en Asia, ¿Negocio o estafa?
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Esto de la globalización tiene muchas ventajas y también inconvenientes. Una de esas ventajas es que puedes comprar casi cualquier cosa en cualquier parte del mundo. Pero esto también puede acabar transformándose en un inconveniente si vas a dar con alguien de pocos escrúpulos. En este caso la globalización nos va a ayudar a exponer una serie de hechos a ver a vosotros que os parece.

Resulta que un aficionado al que le interesa mucho hacerse con una moto clásica restaurada descubre, vía Internet, un vendedor en la otra punta del mundo que le ofrece una moto como la que él está buscando por un precio muy competitivo. Tan competitivo que sigue siendo interesante incluso después de añadirle los portes de traer un vehículo desde ese lugar tan remoto.

Nuestro amigo, que es un poco confiado, todo hay que decirlo, se pone en contacto con las personas que están detrás de esa web tan interesante, y tras cruzar unos cuantos correos se decide y les hace una transferencia por el importe de la moto (portes incluidos). A partir de esa fecha la fluidez de comunicación con los responsables del negocio desaparece, y nuestro amigo se queda compuesto y sin moto. Desesperado inicia una campaña de búsqueda de esos señores, contactando con cuanto lugar relacionado (aunque sea remotamente) con ese tipo de motos a ver si alguien le puede dar alguna referencia de su vendedor. Y ahí salta la liebre cuando a través de un blog le comentan que esos señores a los que les ha comprado su moto han estado utilizando fotografías de otros restauradores para simular que hacen un trabajo.

Rat Scooter con base de Lambretta

Aquí no acaba el asunto, ya que esa empresa que ha dejado en la estacada a nuestro amigo se dedica a bombardear con correos electrónicos a prácticamente toda la prensa especializada del mundo, a ver si suena la flauta y les hacen algo de publicidad gratuita. Y vaya si les funciona el tema, porque en lo que va de semana he visto estas ofertas en al menos dos sitios diferentes sin conexión aparente entre ellos.

Atendiendo a lo que explican en Vespamore, los señores de Avalon Scooters son una estafa. Según ese mismo articulo en la web de Avalon Scooters podemos ver fotografías de Scooter restaurados en VNScooter. Incluso la gente que está detrás de The Scooterist, un blog Vietnamita sobre Scooter clásicos que yo mismo sigo, respalda la historia contada por el señor Sy Manh Tran, el propietario de VNScooter. Lo que nadie cuenta es que nuestro amigo del principio seguramente no volverá a ver ni un céntimo del dinero que alegremente adelantó por la compra de un par de Scooter restaurados en Vietnam.

El procedimiento lógico sería primero haber pedido referencias sobre el vendedor, incluso intentar que alguien de confianza se acerque a ver el material en venta y recabar una opinión independiente sobre el tema. Porque eso de que nadie vende duros a cuatro pesetas se hace realidad en casos como este. Y eso que por la red se ven cosas como algunas mecánicas restauradas en esa parte del mundo en la que un anillo seeger que fija unas zapatas de freno se ha sustituido por un simple alambre de cobre. O fotos de una moto que partió por la mitad el chasis en el primer bache. O, y ya hablando en primera persona, he podido comprobar la calidad de algunos cromados, a los que con una lima de navaja suiza (de imitación barata) no sólo les hace mella, si no que los levanta como si fuera cartón o cables eléctricos completamente oxidados dentro de fundas perfectamente nuevas. Y una larga lista de pequeñas “estafas” que se convierten en una gran estafa cuando hablamos de varios miles de euros por una moto completa.

Así que ya sabes, si te llega al correo un mensaje en el que te ofrecen una serie de Scooter restaurados en la otra parte del mundo a un precio descaradamente barato, lo primero es desconfiar, lo segundo es informarse y lo último “soltar la mosca” porque una restauración no es algo barato ni fácil de hacer. Y “listos” los hay en todas partes, pero si viven en la otra punta del mundo es más difícil que los alcance el brazo de la ley.

Vía | Vespamore Foto vía | Wikimedia Commons; Flickr h080

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