El baratísimo y fácil truco para hacer que tu moto acelere mucho más bestia sin tocar el motor que te lleva media hora

Un ajuste muy simple y al alcance de cualquiera puede cambiar por completo cómo responde tu moto al abrir gas

Portada
Sin comentarios Facebook Twitter Flipboard E-mail
john-fernandez

John Fernández

Si lo que buscas es que tu moto salga con más alegría sin meterte en un pozo de dinero, hay un ajuste clásico que suele pasarse por alto y que funciona mejor de lo que muchos creen. No hablamos de centralitas ni de escapes caros, sino de algo mucho más básico: la transmisión final.

Cuando se piensa en mejorar prestaciones, casi todo el mundo imagina suspensiones de alto nivel, reprogramaciones, árboles de levas o trabajos internos de motor. Todo eso funciona, claro, pero también cuesta dinero y, muchas veces, tiempo y ajustes finos. La transmisión secundaria, en cambio, es una intervención sencilla, relativamente barata y con un impacto inmediato en la forma en la que la moto acelera.

Cómo ganar aceleración cambiando solo la transmisión final

La idea es simple. El motor entrega su potencia a la rueda trasera a través de la caja de cambios y, después, mediante el conjunto formado por piñón, cadena y corona. El tamaño del piñón delantero y de la corona trasera determina la llamada relación final. Esa relación se obtiene dividiendo el número de dientes de la corona entre los del piñón. Cuanto mayor es ese número, más corta es la relación: la moto acelera mejor, pero pierde velocidad punta. Si el número baja, la relación es más larga: menos empuje al salir de las curvas, pero más velocidad máxima.

En la práctica, montar una corona con más dientes o un piñón con menos dientes hace que la moto se sienta más viva desde abajo y a medio régimen. El cambio se nota especialmente en motos de baja y media cilindrada, donde unos pocos caballos extra “virtuales” se agradecen mucho más. Como regla general, subir tres dientes en la corona suele equivaler a bajar uno en el piñón, aunque modificar la corona permite afinar mejor el resultado final, mientras que cambiar el piñón suele ser más barato.

Eso sí, no todo son ventajas. Acortar la relación implica que el motor girará más alto a la misma velocidad, lo que aumenta consumo, ruido y desgaste si se exagera. En uso diario, una relación demasiado corta puede volver la moto brusca en ciudad o incómoda en trayectos largos. También cambia el carácter general: la moto se vuelve más nerviosa, más propensa a levantar la rueda delantera y algo menos estable a alta velocidad.

Cadena2

Hay otro detalle que conviene tener en cuenta: el velocímetro. En algunas motos (Suzuki o Kawasaki, 'ejem'), la velocidad se mide a partir del eje de salida de la caja de cambios. Al modificar piñón o corona, la lectura deja de ser exacta y suele volverse más optimista. En la práctica, puedes ir más lento de lo que marca el cuadro, algo importante tanto por seguridad como por multas.

Respecto al mantenimiento, la transmisión final suele tener una vida útil aproximada de unos 30.000 kilómetros, aunque depende mucho del uso y del cuidado. Si la cadena y los dientes están en buen estado, es posible cambiar solo piñón o corona. Con más kilómetros, lo recomendable es montar el kit completo para evitar desgastes irregulares. El coste sigue siendo contenido comparado con otras mejoras y el trabajo es asumible incluso en un garaje doméstico con herramientas básicas.

Tocar la relación final no convierte tu moto en otra distinta, pero sí puede hacerla más divertida, más reactiva y mejor adaptada a tu forma de conducir. Es uno de esos cambios pequeños que, bien pensados y sin pasarse, ofrecen mucho más de lo que cuesta.

Imágenes | KTM, BMW

En Motorpasión Moto | La moto más radical y peligrosa de la historia de MotoGP se llamaba Elf. No tenía chasis y volaba como un avión

Inicio