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Prueba de la Yamaha TMAX 500 (3/4)

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Tras una semana entera circulando con la TMAX como moto de uso diario para ir a trabajar, a la compra y a hacer los recados habituales (siempre con el casco en el codo), llega el esperado fin de semana, y aunque amenaza lluvia, espero ansioso que llegue la tarde del sábado para ir a probarla en curvas y por carreteras más rápidas. El sábado por la tarde amenaza lluvia, pero decido cruzar los dedos y salir a disfrutar de la TMAX. No me influye que sea una scooter, decido dirigirme hacia una de las zonas más transitadas por los moteros madrileños, El Escorial y el Puerto de la Cruz Verde. Para llegar a la carretera que sube hacia El Escorial primero debo circular unos 30 kilómetros por la autovía A6. Ahí comienza mi idilio con la TMAX, ya que por mucho gas que le doy, el motor parece no tener fin y veo como la aguja de la velocidad pronto sobrepasa la velocidad máxima permitida y las revoluciones suben hasta alcanzar las 8.000 revoluciones dónde llega el corte de inyección.

La protección aerodinámica de la TMAX es buena, y es que éste es uno de los puntos que se han renovado en la nueva moto. Además se mantiene estable incluso a velocidades elevadas, gracias a unas suspensiones firmes y a la nueva llanta delantera de 15 pulgadas. El amortiguador trasero va situado en posición horizontal en la parte de abajo del motor. La nueva horquilla delantera tiene unas barras de mayor diámetro (43 milímetros en lugar de 41) y los 120 milímetros de recorrido pocas veces llegarán a su tope por muy grande que sea el bache que nos encontremos.

Yamaha TMAX 500

Cojo el desvío que nos saca de la A6 en dirección a El Escorial, una divertida carretera de curvas dónde el doble carril de subida me va a dejar, si el tráfico lo permite, encontrar los límites de la TMAX. Llego en poco tiempo a esta zona de curvas, todavía sorprendido de lo mucho que corre la TMAX. Entro con fuerza en la primera curva, una amplia de izquierdas en la que la TMAX se comporta de maravilla, sin el más mínimo movimiento. La siguiente curva importante es una de derechas muy redonda, con buen firme. Voy rápido, demasiado para afrontarla y hay que tirar de frenos. En el tren delantero la TMAX lleva dos discos de 267 milímetros de diámetro, el mismo tamaño que el monodisco trasero. La TMAX se detiene con rapidez, me sorprende mucho la potencia de frenada de la que hace gala, pero también se agradece teniendo en cuenta la velocidad a la que con esta moto se puede llegar a las curvas. La unidad de pruebas no llevaba ABS, algo que agradecí a lo largo de toda la subida ya que las frenadas fueron bastante fuertes y si llevase ABS seguro que en alguna ocasión hubiese entrado en funcionamiento.

Yamaha TMAX 500

Los 203 kilos de peso (5 menos que en la versión anterior) y los 1.580 milímetros de distancia entre ejes permiten entrar en las curvas con rapidez, trazándolas a velocidades que poco tienen que envidiar a motos "de verdad". El robusto chasis de aluminio es rígido, y el nuevo silenciador, a pesar de su enorme tamaño casi nunca llega a tocar con el suelo en las "plegadas" más extremas. Por el espejo retrovisor veo que se acerca una Ducati Monster. Será el momento de ver como se comporta la TMAX frente a una moto de verdad, concretamente una S2R. Dejo que me pase en una curva rápida de izquierdas, a ritmo alto pero no extremo. Su indumentaria, con mono de cuero completo me indicó que era un motero de verdad, y no un simple "dominguero" estrenando su nueva moto. Me pego a el y pronto llega la primera curva de derechas cerrada, frenamos al mismo tiempo y hacemos la misma trazada, abiertos a la entrada, tirándonos al vértice central y dando gas con fuerza a la salida de la curva al mismo tiempo que abrimos la trayectoria. La TMAX mantiene el ritmo de la Monster S2R a lo largo de toda la trayectoria, e incluso llega a recortarle terreno en aceleración, posiblemente porque en la scooter solo tienes que preocuparte de dar gas a fondo, mientras que con la Monster el piloto tenía que soltar el gas para hacer los cambios de marcha. Así estuvimos un par de curvas, un par de rectas y rápidamente llegamos al bar que está en La Cruz Verde, punto de reunión de todos los moteros que cabalgan la zona.

Continuará...

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