No es ninguna tontería. De hecho, es uno de esos detalles que parecen anecdóticos… Hasta que sabes por qué existen.
Las puntas redondeadas de las palancas de freno y embrague no están ahí por estética ni por tradición. Están ahí porque lo exige la normativa deportiva internacional impartida por Francia en el seno de la Federación Internacional de Motociclismo (FIM). Y como casi siempre en el mundo de la moto, lo que empieza en la competición acaba llegando a la calle.
La bola de la palanca no es diseño: es una norma de seguridad nacida en las carreras
El reglamento técnico de la FIM establece que todas las palancas deben terminar en una punta esférica, con un diámetro mínimo de 16 mm. Incluso si esa bola es plana, la punta tiene que seguir siendo redondeada y con un grosor mínimo concreto. Antes era aún más exigente: 19 mm. No es un capricho. Es seguridad pura.
La lógica es sencilla: una palanca rota con un extremo afilado es una cuchilla. En una caída, ese borde puede provocar cortes graves tanto al piloto como a otros. La bola elimina ese riesgo. Por eso, cuando las federaciones nacionales (como la japonesa) adoptan la normativa FIM, la exigencia se traslada también a las motos de producción.
De hecho, si miras motos japonesas muy antiguas, de los años '60 o '70, aún verás palancas sin bola. Pero desde hace décadas, absolutamente todas (incluidos ciclomotores) montan palancas con punta esférica. En algunas motos británicas clásicas, esa bola es incluso más grande, heredada de reglamentos antiguos más estrictos.
Hay otro detalle interesante: las palancas modernas están diseñadas para romperse por la punta en caso de caída. Es intencionado. Es mucho mejor perder la bola que partir la palanca desde la base, porque eso te deja sin freno o embrague y puede dañar el cilindro maestro. El problema es que mucha gente sigue rodando con la punta rota pensando “total, funciona”. Mala idea.
Una palanca sin bola no solo es más peligrosa: puede hacer que la moto no pase la inspección técnica, porque se considera una protuberancia afilada. Y ahí ya no hablamos de gustos, sino de normativa de seguridad.
Así que sí: esa bolita al final de la palanca parece un detalle menor, pero es uno de esos elementos invisibles que separan una moto pensada para rodar… de una que puede darte un problema serio cuando menos lo esperas.
Imágenes | Ride-Hi
En Motorpasión Moto | Hace 16 años un español inició la vuelta al mundo en moto más épica que existe. La ha acabado ahora en el lugar más simbólico
Ver 0 comentarios