Es cierto que los moteros, y el mundo de la moto en general, lleva años obsesionado con la visibilidad: luces adaptativas, cascos con iluminación (como el de SENA que probamos), colores llamativos...
Pero nadie había pensado en algo extremadamente simple: meter unos LEDs directamente en una de las piezas más icónicas del equipamiento racing, las deslizaderas de rodilla. Hasta ahora, la idea es española.
De accesorio de circuito a elemento de visibilidad muy molón
La firma detrás del invento es española, y se llama Strix Sliders. Su propuesta parece salida de una preparación futurista de MotoGP: deslizaderas con iluminación LED integrada que se encienden mientras pilotas y convierten las rodillas del motorista en un punto de luz móvil visible incluso de noche... con el correspondiente nivel de chulada.
Las deslizaderas llevan formando parte del equipamiento de los motoristas (más equipados, es cierto) desde el principio de los tiempos. Su función tradicional es bastante simple, de hecho: servir de apoyo y referencia para cuando el piloto inclina, hasta tocar el asfalto con ella, y así medir.
Lo curioso de la idea española es que han cogido un elemento puramente racing y le han dado una vuelta completamente distinta hasta convertirlo también en un elemento visual.
En realidad, lo que hace la marca es vender la idea como un plus de visibilidad para conducción nocturna y rutas, algo que no deja de tener sentido si pensamos que las rodillas son una de las partes que más se ven encima de una moto. Evidentemente, cuanto más visible sea el motorista, por mínimo que sea, pues mejor.
Pero también está el efecto molón. Honestamente, el resultado visual es bastante llamativo porque no hablamos de una tira LED pegada al mono, sino de una pieza integrada dentro de la propia deslizadera.
Hablemos del sistema modular. Normalmente, cuando una deslizadera se gasta (mucho, si tocas constantemente) toca cambiarla entera. Da igual que els oporte esté perfecto, que acaba en la basura y te tienes que gastar otros 20-25 euros en unas (como mínimo).
En este sentido, Strix plantea una solución diferente: que la base se reutilice y sustituya la pastilla que roza contra el suelo, fijada mediante un sistema de tres tornillos. O, dicho de otra forma, el usuario compra el conjunto completo una vez y después únicamente reemplaza la pieza consumible. Una idea bastante lógica en un accesorio que, por definición, está diseñado para desgastarse.
48 euros tienen la culpa. Luego, por cada recambio, 15. Casi que es hasta más barato que cambiar el par de deslizaderas cuando se agoten (unas normales). Strix asegura que las sensaciones son equivalentes a las de una deslizadera convencional y que el conjunto sigue utilizando el clásico sistema de velcro compatible con monos racing estándar.
La cultura de Instagram y TikTok también llega a las motos... El efecto viral del invento es evidente, tanto que hasta lo estamos contando aquí.
Hasta la propia marca reconoce que gran parte de su explosión ha llegado gracias a redes sociales y al efecto viral de ver las rodillas iluminadas en plena tumbada.
Imágenes | STRIX
En Motorpasión Moto | El cambio más bestia de MotoGP en décadas: una sola moto por piloto y paradas en boxes reales como en la F1
Ver 0 comentarios