
Algo más de cuarenta y ocho horas después del Gran Premio de Francia de MotoGP 2011, y con la cabeza más fría, es hora de que saque la cabeza de la cueva y analicemos juntos la maniobra más polémica desde la protagonizada por Valentino Rossi y Casey Stoner en la carrera de Laguna Seca del 2008. Pero antes y con el fin de que este artículo no saque los pies del tiesto, me gustaría aclarar unas cosas.
Lo primero, que voy a exponeros mi opinión, tan válida como la vuestra o la de cualquier otro. Es mi versión subjetiva de los hechos ocurridos el domingo y otros que han acontecido meses o años más atrás. Es lo bueno de escribir en un blog, puedo hacer esto y no limitarme a escribir lo hechos. No es mi intención convenceros, ni lo voy a intentar. Pero igual si consiguo que penséis un poco, o quizás, llevaros a un punto de duda razonable. Los fanáticos que os situáis en los extremos, no veréis ni el penalti más clamoroso del mundo si lo pitan en contra de vuestro equipo favorito. Si sois de estos, quizás no merezca la pena que sigáis leyendo. Para el resto, os invito a seguirme. Hablemos de Dani Pedrosa y Marco Simoncelli.












