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Triumph Bonneville T100, toma de contacto (ciudad, carretera, ficha técnica y galería)

Triumph Bonneville T100, toma de contacto (ciudad, carretera, ficha técnica y galería)
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Llegaba el momento de dar rienda suelta a mi otro yo, ese al que le gustan las motos de la antigua escuela. Las Cafe Racer, sin hacerle ascos a si es una auténtica restaurada o una actual con aspecto de motocicleta retro. Lo que de verdad me importa es el resultado y la Triumph Bonneville T100 ya lo estaba consiguiendo aun estacionada en la calle.

Nos subimos y comenzamos a percibir las peculiaridades de su postura. El asiento es plano por lo que puedes buscar el lugar en el que más cómodo estés. Puedes buscar una posición cercana al manillar con la espalda recta o más alejada y echada para adelante.

La caída de las piernas en busca de los reposapiés se produce de una forma muy natural y cómoda. La Triumph Bonneville T100 no es excesivamente grande pero sin embargo encontré la postura casi de inmediato. Y eso es algo que agrada cuando está a punto de ponerte en marcha.

Triumph Bonneville T100, prodigio de suavidad al máximo exponente

Triumph Bonneville T100

Con la llave en la mano de la Triumph Bonneville T100 es momento de no liarse. No busquéis el clausor donde normalmente estaría, porque no lo encontraréis. Mejor echáis un vistazo a la izquierda del faro delantero, que estará allí. A la derecha y mediante otra llave, podréis bloquear el manillar y así hacer que los amigos de lo ajeno busquen una presa más fácil.

Ponemos en marcha el bicilíndrico de la Triumph Bonneville T100 tras el chequeo y lo primero que notamos es... nada. Ni una vibración, ni un carraspeo al ralentí. Un funcionamiento ejemplar. Va a ser que estos ingleses no empezaron ayer a hacer este motor – me digo.

Metemos primera y soltamos el embrague. Parece diésel. No necesitamos casi ni acelerar para poco a poco ir poniéndonos en marcha. Veo y siento las motos de mis compañeros de profesión que me rodean los primeros kilómetros frente al denso tráfico del centro de Madrid. Sus motos suenan a gloria y sin embargo y por desgracia, no soy casi capaz de percibir el que sale de mis propios escapes.

Quizás no llevo ni un kilómetro sobre ella y algo se me antoja raro a sus mandos. El manillar, parece que no está puesto en una postura que no haya probado en otra moto. Tiro de mis archivos internos y efectivamente, la postura es completamente diferente a lo que he tenido el privilegio de llevar hasta ahora.

Triumph Bonneville T100

Aunque el manillar es de una pieza y elevado, se siente muy corto, con poca palanca. Incluso diría que las punteras están bastante cerradas. Debido a ello, cuesta un poco más hacer maniobra con la Triumph Bonneville T100 entre los coches. Ojo, un poco, que no son semimanillares. Por suerte, su radio de giro es muy corto y podemos culebrear por donde queramos. Se siente muy estrecha entre piernas aunque percibes que en la parte inferior los escapes y las tapas del embrague y alternador sobresalen más allá de los cilindros del motor.

A medida que trascurren los minutos bajo el tórrido sol que tenemos sobre nuestras cabezas, el motor empieza a emanar bastante calor. Entre él, los pantalones de cordura, las botas y la chaqueta, estamos deseando tener un poco de carretera despejada para que corra el aire. Y por qué no decirlo, para darle rienda suelta a la Triumph Bonneville T100.

Sus genes llevan impreso la palabra velocidad por los alrededores de Londres y aunque estoy conduciendo por la derecha y el motor me permite ir hasta en quinta velocidad tractoreando entre el tráfico, necesito algo más de vidilla.

Triumph Bonneville T100, libertad y asfalto

Triumph Bonneville T100

Carretera despejada, por fin. Y es que aunque la Triumph Bonneville T100 sea una moto que no te incita a correr, si quiere que te diviertas sobre ella y durante el recorrido. Tan pronto estás concentrado observando lo que te rodea como de repente decides explorar la parte alta del tacómetro a la salida de un par de curvas, empalmando tercera-cuarta-quinta mientras te aplanas sobre el depósito.

Como decíamos por ciudad, su peculiar manillar obliga a anticipar la entrada a las curvas algo más de lo que pensábamos en un principio. Tanto los frenos como las suspensiones se comportan más que dignamente mientras, como suele ocurrir, te acuerdes en qué moto estás subido.

Si avivas el ritmo demasiado, los movimientos de la Triumph Bonneville T100 en curva o el toque de los estribos sobre el asfalto será la forma sutil que tendrá de avisarte que tanto tú como ella es mejor que os lo toméis con calma.

Triumph vuelve a demostrarme (y ya van...) que con un esquema de frenos a priori sencillo, tienes más que suficiente. Los frenos de la Triumph Bonneville T100 son suficientemente progresivos y con tacto al principio para luego, si necesitas un poco más, morder hasta detenerte con seguridad. Seguro que hace cuarenta años lo pasaban un poco peor.

La protección aerodinámica es inexistente, pero como siempre suelo decir, a 120 km/h a no ser que vayas a hacer 500 kilómetros, la fatiga no te va a dar problemas. Y si eres de los que te molesta mucho el aire, no te empeñes en comprar una naked de aspecto retro. Es como si te molesta mojarte y te empeñas en ir siempre en moto...

Triumph Bonneville T100

Estamos ya de vuelta en el centro de la ciudad con una gran sonrisa. La suavidad del bicilíndrico, el equilibrio del conjunto con unas suspensiones y frenos suficientes para la potencia del motor y ser objeto de las miradas son superiores a la posición del manillar demasiado cerrado que obliga a anticipar las reacciones de la Triumph Bonneville T100, el tapón del depósito de rosca sin llave y el calor que emana de su motor cuando estamos parados en un semáforo.

¿Cuál es el precio a pagar por este pequeño viaje al pasado? Pues 9.795 euros. ¿Caro o barato? Pues depende. No es una moto que dentro de tres años parecerá anticuada como una deportiva porque lo bueno del aspecto retro es que perdura con el tiempo. Además la calidad de sus componentes asegura que envejecerá muy bien. Para nosotros, un precio justo por una moto diferente. Y sí, no es una clásica de verdad, pero tampoco te dejará tirado si no estás encima de ella como una moto de 40 años.

Si os gusta la versión negra, la Triumph Bonneville T100, su precio es de 9.295 € y si por el contrario queréis la versión más básica de la Bonnie, la tenéis por 8.395 €.

Pero la sonrisa también es porque la siguiente en pasar por mis manos será la Triumph Scrambler. ¿Algún Steve Mcqueen en la sala que me quiera seguir?

Continuará...

Triumph Bonneville T100

  • Motor:
    • Tipo: Refrigeración por aire, DOHC, Bicilíndrico en paralelo, calado a 270º 360º
    • Cilindrada: 865 cm³
    • Potencia max. dec.: 68PS / 67bhp / 50kW a 7.500 rpm
    • Par max. dec: 68 Nm a 5.800 rpm
  • Transmisión:
    • Embrague: Multidisco en baño de aceite
    • Cambio: 5 velocidades
    • Transmisión: Cadena
  • Suspensiones:
    • Delantera: Horquilla KYB de 41 mm, con 120 mm de recorrido
    • Trasera: Doble Amortiguador KYB cromado ajustables en precarga con 100 mm de recorrido de rueda
  • Frenos:
    • Delantero: Disco de 310 mm, Pinza flotante Nissin de 2 pistones
    • Trasero: Disco de 255 mm, Pinza flotante Nissin de 2 pistones
  • Ruedas:
    • Delantera: Llanta de 36 radios 19 x 2,5 pulgadas, 100/90 R19
    • Trasera: Llanta de 40 radios 17 x 3,5 pulgadas, 130/80 R17
  • Dimensiones:
    • Longitud total: 2.230 mm
    • Distancia entre ejes: 1.500 mm
    • Altura asiento: 775 mm
    • Depósito de combustible: 16 litros
    • Consumo medio declarado a 90 km/h: 4,2 litros
    • Peso en orden de marcha: 230 kg
  • Valoración:
    • Motor: 8,5
    • Estabilidad: 7
    • Suspensiones: 7
    • Frenos: 7,5
    • Estética: 9
    • Acabados: 9
    • Comodidad del piloto: 8
    • Comodidad del pasajero: N/A
    • Valoración media: 8
    • A favor: motor suave y sin vibraciones, estética, acabados
    • En contra: manillar peculiar, calor que desprende, tapón del depósito sin llave
  • Precio: 9.795 €

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