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Ducati Monster 796, la prueba: sabor a Monster, sabor a Ducati

Ducati Monster 796, la prueba: sabor a Monster, sabor a Ducati
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Me puedo imaginar el canguelo de los directivos de Ducati cuando llegaron al convencimiento de que había que sustituir a la Monster, tras un larguísimo recorrido de éxitos en el mercado. No era una renovación de un modelo cualquiera: es el modelo más vendido (con diferencia) de Ducati, el más accesible y el más conocido por el público.

Desde luego, no era tárea fácil. Entre los requisitos de dieño había uno esencial: la nueva moto tenía que verse y sentirse como una verdadera Monster. Es decir, que tocaba hacer una moto nueva pero manteniendo la imagen y los valores esenciales de las Monster. La nueva moto debía identificarse como una Monster a primera vista. Todo un reto.

Afortunadamente, debieron respirar tranquilos al ver el resultado final. Es una Monster, no hay duda. Y si inicialmente todavía podía haber algún recelo de los incondicionales de la versión original, el tiempo ha vencido cualquier reticencia y ahora ya se puede decir que la actualización del concepto Monster ha sido siendo un éxito.

Ducati Monster 796

La versión de lanzamiento fue la 696 y poco después llegó la versión más deportiva con el motor 1100. Al existir la nueva Streetfighter en la gama, Ducati comentó en su momento que no existirían versiones superiores deportivas equivalentes a las que habían existido del modelo anterior (S4R,...).

Ducati Monster 796

En cambio, han lanzado una nueva versión 796 que se ha ubicado entre las dos versiones existentes. A medio camino. En el segundo post de la prueba analizaré las características propias que la diferencian del resto de la gama Monster y le daré vueltas a su posible papel en la gama Monster.

Estéticamente, la principal característica que destaca es el espectacular basculante monobrazo que ya se había visto en la versión superior de la gama. Por lo demás, estéticamente se trata de una Monster que es esencialmente igual a sus hermanas. Bueno, si nos fijamos detalladamente apreciaremos pequeños cambios en la ergonomía que Ducati ha mejorado a partir de las sugerencias recibidas. Con estos pequeños cambios se mejora la postura de conducción sobre el asiento.

Una de las curiosidades de la nueva Monster es el falso depósito que en realidad son dos tapas plásticas. Algunos echarán en falta la posibilidad de utilizarlo para fijar una bolsa de imanes (solamente antes de haber desmagnetizado un par de veces las tarjetas de crédito…) pero ofrece un recurso creativo muy interesante para la personalización al facilitar el intercambio por tapas de diferente color, junto con otros pequeños elementos. El año pasado Ducati ya ofrecía una amplia gama de colores para la Monster (pero, ¿por qué será que la que más me gusta siempre sea la roja?...), y ahora han hecho una serie de decoraciones personalizadas inspiradas en su propia historia. La verdad es que hay algunas decoraciones bonitas, como la que llevaba la moto que pude probar (ver la primera foto del post).

No hay duda de que las Monster actuales son unas verdaderas Monster, dignas herederas de la saga. Auténtico sabor a Ducati.

Ducati Monster 796

Como comentaba anteriormente, mañana me centraré en los detalles que aporta la nueva versión 796.

Mañana | Ducati Monster 796, la prueba: el equilibrio está en el punto medio

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