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Mancharse de grasa, ese placer casi olvidado

Mancharse de grasa, ese placer casi olvidado
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Si, ya se que muchos vais a decir, ya está este desbarrando con sus ideas de motero del jurásico, pero lo que quiero plantearos es que penséis en el vinculo que crea, entre tu y tu moto, el haberle estado hurgando en las entrañas, en definitiva mancharse de grasa. Este tipo de trabajos, cuando lo haces bien, te proporciona una satisfacción increíble eso de ir montado en una máquina que has armado con tus manos. Aunque en alguna ocasión te puede dejar un mal sabor de boca porque sabes que el fallo que te está torturando es culpa tuya.

Actualmente la mayoría de nosotros vive en un mundo en el que la mecánica es un oficio que queda relegado a unos señores que llevan miles de años trabajando en el taller del barrio, o a los operarios asépticos de un taller concesionario con sus batas blancas y sus ordenadores de diagnóstico. Pero entre unos y otros existe un tercer tipo, el mecánico aficionado, que en unas ocasiones se pringa de grasa hasta las orejas y en otras tiene que investigar en Internet o en librerías especializadas para conseguir información sobre el modelo se esa moto que tan de cabeza te lleva.

Ese tipo intermedio es el que disfruta trasteando su moto y cuando sale a carretera con ella se la conoce hasta el último tornillo y ruidito. Pero este tipo de aficionado no nace en un día, ya que especializarse en ese tipo de motos que te encanta requiere mucha herramienta especifica, muchos conocimientos y sobre todo mucha paciencia. Paciencia para aprender, paciencia para hacer trabajos que en muchas ocasiones nadie sabe como hacerlo, cuando lo sabe no te lo cuenta bien, o las instrucciones del manual son oscuras como un anochecer en Plutón. En definitiva mucha paciencia.

Está claro que para poder dedicarte a esta parte de la afición por las motos primero has de ser algo “manitas” porque si eres de esos que no es capaz ni de cambiar una bombilla fundida en casa, mejor que no te metas en caballerías mas complicadas. El siguiente paso es hacerse con la herramienta adecuada para realizar tus “manejos” sobre la moto. Gracias a los chinos y a los Todo a Cien puedes comprarte juegos de llaves de vaso con carraca a precios de risa, pero su calidad también suele ser de risa.

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En este punto es importante plantearse que es lo que vas a hacer, si tu idea es meterte a fondo con tu moto, o incluso con alguna moto de los amigos, es mejor que inviertas en herramienta de calidad que te durará muchos años; si lo que vas a hacer es solucionar una avería (de complejidad media-baja) en tu moto puedes comprarte unas llaves de esas made in China y tirarlas cuando acabes. Si lo tuyo es dedicarte en cuerpo y alma a la mecánica, y mancharte las uñas de grasa, además de unas herramientas de calidad, tendrás que agenciarte algunas herramientas específicas de la moto que quieras trastear. Así esos trabajos específicos se harán en un momento, porque si lo intentas sin ellas se pueden convertir en una auténtica pesadilla.

Por último hay cosas que evidentemente no puedes hacer tu en casa o en ese local compartido con otros “amigos de la mecánica” como pueda ser un rectificado, un trabajo de chapa o una pintura en condiciones, así que también tendrás que extender tus contactos entre los profesionales del ramo para subcontratarles esos trabajos. Con todo esto puedes considerate casi completamente autónomo con tus motos, pero ten cuidado porque en cuanto se den cuenta los demás tendrás que montar un taller-asesoría y hacer frente a la responsabilidad que ello conlleva. Pero las salidas y/o viajes en tus motos tendrán una dimensión distinta a lo que hasta ahora conozcas.

Fotos Vía | The Kneeslider; Phil the Motorcyclenut’s Weblog

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