Estados Unidos y los cascos de moto son un tema digno de estudio. Como ya hemos contado en varias ocasiones, en varios estados llevar casco o no en una moto es una elección personal y no obligatoria, a pesar de que la evidencia científica va en contra.
Pues van dos legisladores federales, congresista y senador, respectivamente, y presentan sendas iniciativas para eliminar la obligación universal de utilizar casco en moto en Washington. Así que un neurocirujano ha tenido que poner un poco de realidad en el asunto. Aquí su respuesta completa en The Washington Post.
"Décadas de evidencia médica respaldan el uso del casco"
Paul Kanev, neurocirujano emérito del Hospital Infantil de Filadelfia y una de las voces médicas más experimentadas en este campo, ha criticado abiertamente la propuesta en un artículo publicado en The Washington Post. Su postura es clara: los cascos no deberían ser opcionales, y los motivos son variopintos.
Este neurocirujano dice que el debate se está planteando en términos equivocados y que mientras los defensores de la libertad de casco se enfrascan en la libertad personal y el derecho a decisión, el médico tira por la evidencia científica para justificar la obligatoriedad de casco, que ni siquiera debería ser discutible.
Y como manda la evidencia científica, hay datos detrás: los datos citados por el médico procedentes de la Administración Nacional de Seguridad del Tráfico en las Carreteras de Estados Unidos (NHTSA) sostienen que un casco reduce la muerte de motoristas entre el 22 y el 42%, y que las lesiones cerebrales se reducen entre un 41 y un 69%.
Sin embargo, el recordatorio más duro no tiene que ver con una estadística, sino con una realidad incómoda: el médico recuerda que sobrevivir a un accidente no significa salir indemne, sino que un traumatismo craneoencefálico grave puede dejar secuelas cognitivas, neurológicas y funcionales permanentes que acompañan al paciente durante el resto de su vida... y a su familia.
Porque parece que, encima, este tipo de lesiones sucede solo en accidentes a alta velocidad, pero no; pasan incluso con un golpe a baja velocidad o una caída aparentemente menor. Un mal golpe y provoca daños permanentes en el cerebro. Precisamente por eso defiende el uso de casco, que absorbe y distribuye parte de esa energía.
Las consecuencias no son solo para el del golpe, sino que también afectan a las familias, a los servicios de emergencia, a los hospitales, a los centros de rehabilitación y al sistema sanitario en general.
Los defensores de eliminar estas obligaciones argumentan que cada adulto debería poder asumir los riesgos que considere oportunos. Quienes apoyan mantenerlas responden que los beneficios del casco están ampliamente demostrados y que renunciar a una protección tan eficaz resulta difícil de justificar.
Imágenes | Motorpasión Moto
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