"En 30 años no he visto nada igual". Cuatro guardias civiles acaban en juicio porque les pilló un radar de Tráfico mientras perseguían a un ladrón

La Guardia Civil acudía a un aviso urgente por un atraco cuando un radar cazó a dos patrullas circulando a más velocidad de la permitida

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John Fernández

Situaciones surrealistas hay unas cuantas. Pero que objetivamente un fiscal señale que "en 30 años no he visto nada igual", dice ya mucho del asunto.

Es a lo que se han enfrentado cuatro guardias civiles, que han sido llevados a juicio por ser pillados por un radar... mientras perseguían a unos ladrones. La Fiscalía no tardó en archivar la disparatada causa.

La Fiscalía dice que es "inaudito"

Seguro que muchas veces lo has pensado: ¿qué pasa si a un policía o guardia civil le pilla un radar yendo a una emergencia? Pues en el caso de los cuatro guardias de hoy, que fueron llevados a juicio, que acudían de madrugada a un aviso de atraco en una localidad de Granada.

Los hechos los denuncia la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), que detalla que todo ocurrió cuando varias patrullas recibieron un aviso para cazar a unos presuntos atracadores. Allá que fueron, aunque no llegaron a tiempo para detenerlos.

Sí dejaron un rastro inesperado, digamos: dos radares cazaron a los vehículos oficiales circulando muy por encima del límite permitido, ya que la carretera estaba limitada a 80 km/h.

Aunque no se ha detallado la velocidad exacta, para que el exceso pueda considerarse delito contra la seguridad vial en una vía interurbana es necesario superar el límite en más de 80 km/h. Traducido: los vehículos tendrían que haber circulado, al menos, a 161 km/h.

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Los agentes no tardaron en aportar la documentación que certificaba que estaban acudiendo a una emergencia; aportaron informes y comunicaciones internas que acreditaban que estaban respondiendo a una alerta urgente emitida por la Central Operativa de Servicios (COS).

Lo surrealista del caso es cuando la Agrupación de Tráfico de Sevilla ordenó instruir diligencias penales contra los integrantes de ambas patrullas, y mes y medio después de aquello fueron citadas para declarar ante el juzgado por un posible delito de seguridad vial.

De ahí, llegó a manos de la Fiscalía, que no tardó en archivarlo; lo mismo hizo el juez, que consideró que no existía ningún tipo de responsabilidad penal por parte de los agentes.

La reacción del fiscal sorprendió incluso a los propios guardias civiles. Según explicó un portavoz de AUGC a El Español, el representante del Ministerio Público aseguró que "en treinta años no había visto nada igual" y calificó la situación de "inaudita".

Normal, teniendo en cuenta que la propia Ley de Tráfico contempla excepciones para este tipo de situaciones. En concreto, si nos vamos al artículo 25 encontraremos que se permite a los vehículos prioritarios en servicio urgente (efectivamente, como los de la Guardia Civil) superar dichos límites y normas, aunque siempre que se cumplan con las precauciones.

Lo curioso del asunto es que fue la propia Guardia Civil la que denunció a sus mismos agentes. Desde AUGC consideran que nunca debería haberse llegado tan lejos. La asociación sostiene que resulta difícil de entender que unos agentes movilizados para responder a un atraco acabasen sentados ante un juez por cumplir una orden operativa de urgencia.

Imágenes | Guardia Civil

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