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Marruecos 2014: La importancia de una buena asistencia

Marruecos 2014: La importancia de una buena asistencia
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En el momento que suena el despertador el día que comienza tu ruta, todo sucede a cámara rápida. Casi de un salto te incorporas de la cama y como si hubieras entrado en una ventana espacio temporal, sin darte cuenta, te encuentras sentado desayunado para coger fuerzas y con ganas de “vestirte de romano” para hacer los primeros kilómetros por Marruecos. Las motos se encuentran en el mismo sitio que anoche, esperando ansiosas su salida. El impresionante coche de asistencia de Africa Star junto a ellas, está como vigilante, cumpliendo desde el principio su cometido de “Ángel de la Guarda”.

Pero antes hay que probar la moto que te han asignado, adaptar todos los mandos a tus gustos de pilotaje y comprobar que todo funciona correctamente. Mientras los diez integrantes de la expedición pasan uno a uno por todo este proceso necesario, se nos van asignando los GPS para que podamos seguir la ruta marcada navegando con ellos. Yo no tengo experiencia en navegación con GPS pero en el briefing previo a la etapa nos darán todas las nociones necesarias para poder seguir los track que nos tienen preparados.

Pista Marruecos

En el briefing de la mañana de este primer día no solo se nos explica la etapa que vamos a realizar, qué tipo de terrenos nos vamos a encontrar, donde haremos las paradas de reagrupamiento, puntos de especial atención y peligro o las referencias y cruces más complicados. Además este primer día nos explican desde Africa Star cuál es la dinámica que seguiremos todos estos días, quién llevarán en su moto las balizas de seguimiento vía satélite, quien será encargado de los Walkie talkie, o de los teléfonos de emergencia, cuáles serán los grupos que crearemos para no ir formando una gran nueve de polvo, etc…

Muchos días llevaba esperando este momento, pero ya estamos montados encima de la moto. Todas las protecciones puestas incluido el collarín que será de uso obligatorio y al que no cuesta nada acostumbrarse, enseguida parece que no lo llevas puesto nada. Os aseguro que pesa más la mochila con el camelbak y el agua que puedas llevar, que lo que molesta el neck brace. Pero todo se olvida en cuanto pones en marcha tu moto y comienzas a hacer los primeros kilómetros. El terreno es seco y polvoriento, con estas condiciones os podéis imaginar que el agarrare es escaso, pero a medida que van pasando los kilómetros vas cogiendo la destreza necesaria para defenderte en cada curva u obstáculo del camino.

Manu y la acacia

Comenzamos realizando unas travesías por llanuras interminables que nos permiten ir dando nuestros primeros pasos en la navegación con GPS. Enseguida te das cuenta que nunca debes apartar la mirada de la pista donde te encuentras, porque si por algo se caracteriza este terreno es por “las trampas” ocultas que puedes tener a cada paso. Zanjas, bancos de arena, piedras ocultas, cortados, con este tipo de obstáculos no queda más remedio si quieres comprobar la correcta dirección mirando el GPS, que bajar el ritmo considerablemente para apartar la mirada del camino. Un pequeño enlace por carretera con parada en un mirador te hace reflexionar sobre la belleza del paisaje y su dureza, hay ocasiones en las que parece que estás en terrenos más próximos a Marte que a la Tierra.

Reparando en ruta

La comida para reponer fuerzas en cada etapa, en esta ocasión la hicimos en plena ruta, debajo de la sombra de una acacia en medio de la nada. Allí, se hizo patente una vez más la capacidad organizativa de Africa Star, capaz de tener preparado a nuestra llegada incluso una enorme sandía fresca para recuperar nuestros sedientos cuerpos del viaje. Mientras nosotros comíamos la actividad no cesa. Los mecánicos se afanan por dejar las motos apunto de nuevo corrigiendo algunos detalles que van surgiendo, o como en mi caso, reparando en menos de dos minutos un pinchazo en la rueda delantera. Perder el menor tiempo posible es la prioridad, por eso el coche de asistencia rápida lleva unas cuantas ruedas delanteras y traseras montadas en sus llantas para sustituir unas por otras con rapidez, sin necesidad de tener que parar a desmontar por un pinchazo.

Reagrupamientos

Hay un momento después de la comida que da pereza volver a montarse en la moto para continuar la ruta, pero una de las maravillas de este país es poder pasar de un terreno desértico a un vergel lleno de palmeras y cultivos en cuestión de pocos kilómetros. Precisamente la llegada a Zagora por los caminos que discurren a los lados de sus palmerales, es una de las rutas más bonitas que puedes hacer, lo que te anima sin duda a continuar ruta. Parar a charlar con los lugareños o estar rodeado de niños que disfrutan simplemente con ver cómo suena la moto al acelerar, son de esos recuerdos que no olvidas. Una vez más, llegamos al impresionante hotel que nos aguarda en Zagora, con el tiempo suficiente para poder disfrutar de un baño en su piscina antes de la cena, comentar las mil y una anécdotas de la etapa y pronto a descansar que mañana nos espera una nueva etapa.

Mecánicos

Otros no lo tendrán tan fácil y comienza una dura jornada nocturna para los mecánicos que no dormirán hasta tener todas las motos listas para el día siguiente.

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