Hace tiempo que China ya no es esa industria que mira a Europa y Japón para ver qué toca copiar. Han tomado tanta iniciativa y han avanzado tanto que ahora son ellos los que diseñan, desarrollan y venden millones de motos en todo el mundo, con tanta personalidad o incluso más que europeos o japoneses. Hasta por delante de cualquiera en nuestro propio país.
Pero eso no significa que las sombras hayan desaparecido del todo. De vez en cuando reaparece ese viejo fantasma de la inspiración intensa, y la última historia tiene como protagonista a una silueta que cualquier motero reconocería: la Harley-Davidson Sportster de toda la vida. O eso dice la marca.
Harley mueve ficha contra una custom china que recuerda demasiado a su Sportster clásica
Según cita Moto-Station, en Milwaukee no habría sentado nada bien la aparición de una custom china que no solo recuerda a la Sportster por fuera, sino también por dentro. Cuando hablamos de dentro nos referimos a la arquitectura mecánica, del motor. Todo esto, según ellos.
Para entender de qué va todo esto hay que que remontarse a 2022. En un stand en una feria europea de motos apareció la Shineray Stormbreaker, una custom con depósito en forma de lágrima, proporciones muy concretas y un V-twin refrigerado por aire que, según algunos, evocaba demasiado a la vieja Sportster. Por decirlo de alguna manera, el déjà vu o las apariencias eran similare, que no iguales.
Y el contexto tampoco ayudaba porque la Sportster clásica había salido del catálogo europeo en 2021 por la normativa de emisiones. En cuanto a números, fue un golpe serio para la propia marca, pues según se comenta en la citada información, los propios directivos confirman que su retirada supuso perder en torno al 40% del volumen de ventas en Europa.
La Stormbreaker, además, se dejó ver bajo el paraguas de SWM Motorcycles, cuyo socio industrial es Shineray. Si bien no llegó a comercializarse oficialmente en Europa, el simple hecho de exhibirla en el salón europeo bastó para que en más de una oficina alguien empezara a hacer llamadas.
La pregunta era inevitable: ¿qué piensa Harley de algunas motos que replican de forma evidente el concepto y la tecnología de su antigua Sportster? Bueno, como era previsible, nada bueno. Uno de los responsables de la marca dejó claro que: “No puedo comentar sobre la legalidad de los productos copiados o reproducidos que vimos en las ferias. Somos conscientes de ello. Nuestro departamento legal ha estado involucrado en este asunto. No puedo decir más al respecto ni hablar de productos futuros”.
En el idioma corporativo eso significa una cosa muy clara: no estamos mirando hacia otro lado. Según Moto-Station, la Motor Company habría presentado o estaría a punto de hacerlo, una demanda relacionada con estos modelos. No hay detalles públicos sobre alcance o jurisdicción, pero cuando una compañía como Harley activa a sus abogados, normalmente no es para enviar una postal navideña.
Y ahora, leyendo un poco más allá con algo de perspectiva, el debate es interesante porque China ya no juega en segunda división. Hay fabricantes chinos que compiten con japonesas y europeas de tú a tú, con diseños propios y una calidad más que digna, pero el problema aparece cuando la frontera entre reinterpretar un segmento y calcárselo entero se vuelve demasiado fina.
Porque hay que admitir una cosa: una Sportster no es solo un tipo de moto. Históricamente, en el mundillo Harley, es más bien como una identidad, una silueta que forma parte del ADN de la marca. Y Harley, que ya perdió ese hueco en Europa por razones regulatorias, no parece muy dispuesta a que otro lo ocupe con una moto sospechosamente parecida.
Imágenes | Harley, SWM
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