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El piloto indignado y el compromiso social

El piloto indignado y el compromiso social
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En los tiempos de la buena vida, de la venta de motos por doquier, del trabajo y del absoluto bienestar hubo un movimiento social que protestó año tras año en las calles de Madrid y en decenas de ciudades repartidas por la geografía peninsular; el movimiento por la erradicación de los guardarraíles.

Desde su nacimiento hará unos ocho años ha vivido mejores y peores momentos. Desde los comienzos duros hasta el protestARTE que pintó decenas de ellos con frases como "esto mata". Durante aquella época la sociedad motera gritó unida como nunca logrando promesas de políticos y la puesta en marcha de las mejoras de las carreteras. Pero siempre se echó en falta el apoyo de otro sector que monta en moto, los pilotos del mundial. A ellos se les pidió un compromiso social, un gesto que ayudara a salvar vidas de aficionados.

Parecía complicado. No obstante formaban y forman parte de una élite de profesionales que en muchas ocasiones no pueden salir en moto por carretera abierta o que nunca fueron de ruta con los amigos. Pese a todo, y después de miles de peticiones, el piloto de MotoGP en su burbuja multimillonaria bajó de los cielos para estar con los suyos, con los que le empujan y apoyan llueva, truene o nieve. Dani Pedrosa – en la foto, Montmeló 2008 – y otros tantos ondearon la bandera con el logotipo en protesta.

Porque desde MotoGP, desde esa plataforma internacional vista por millones de personas de todo el mundo sus pilotos tienen el poder de comunicar y subir el volumen de la voz de, por ejemplo, ese movimiento social motero.

Entre las tareas del piloto, aparte de las obvias, no debe estar única y exclusivamente la de conceder entrevistas, anunciar ketchup o llevar el reloj edición limitada con su nombre. Si un día se levantaran y al salir de su motorhome se encontraran con un paddock vacío, gradas desiertas, páginas de Facebook sin ningún "Me gusta", cuentas de Twitter sin seguidores y sin ningún niño o niña emocionado por verles en persona se darían cuenta de lo importante que somos para su trayectoria. ¿Cómo se sentirían sin corrieran solos?

Quizás sea una estupidez pero lo cierto es que durante el último año eché mucho de menos unas palabras que hablaran de lo mal que lo está pasando su afición. De las motos que se quieren vender y no encuentran compradores, de los que ya no se pueden permitir comprar la entrada de un Gran Premio, de recortes en sanidad o educación y larguísimo etcétera.

Puede que sea por miedo a chocar con ideas políticas, pero hace ya un tiempo que las quejas de los ciudadanos llegan desde toda la gama de colores.

Son héroes, hitos de la historia del deporte, personajes dedicados y ejemplos de superación que inspiran a miles de personas. Son la motivación diaria de demasiadas personas como para ignorarlas. No es justo generalizar diciendo que "pasan" de mojarse pero la media del compromiso social de estas estrellas es realmente mejorable.

Gente como Jorge Lorenzo, por ejemplo, sí que ha arrimado el hombro. Sea por su infancia humilde junto a alguien como Chicho o su adolescencia en compañía de Dani Amatriaín, Jorge da señales de estar escuchando, de poder tender la mano para ayudar cuando sea necesario. Hacerse cargo de buena parte del precio de las entradas del GP de La Comunitat Valenciana no se olvida.

Tampoco olvidaremos su aparición en el programa Hay una cosa que te quiero decir de Telecinco. Antonio sufrió un grave accidente de moto en 2008 que le ha dejado secuelas físicas y psicológicas de distinta gravedad. Dejando aparte la -cagada- metida de pata de Jorge Javier Vázquez arrebatandole protagonismo en el momento de encontrarse con Jorge la buena intención es lo que queda.

Tampoco se me escapa Riders for Health. Una organización que busca llevar medicamentos a todos aquellos que lo necesitan, no se trata sólo de donarlos, sino de hacerlos llegar, de recorrer ese último kilómetro evitando quedarse en el camino. Cuentan con la subasta del Day of Champions en la que los pilotos más relevantes donan todo tipo de artículos (botas, monos, motos… ), donando también así el importe total alcanzado.

Estimados pilotos, no se olviden de sus aficionados en los momentos más duros. Estén donde estén, vayan un poco más allá del botón del RT. Puede que no haga falta recordarlo, pero a muchas personas nos gustaría ver un mayor compromiso social por vuestra parte, quizás sea hora de hacer algo más que sortear una gorra firmada.

Foto vía | Repsol Media

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