Este fin de semana era muy importante para Raúl Fernández. Después de quedarse fuera de la histórica foto de Le Mans, el futuro de Fernández se debía resolver en Barcelona. Justin Marks, el dueño del Trackhouse, viajó a Montmeló solo para decidir dos temas, y uno de ellos era éste. Si antes la continuidad de Fernández estaba al 50%, ahora el porcentaje ha bajado.
Fernández fue consistentemente la mejor Aprilia del fin de semana, pero su exceso de ímpetu le llevó a hacer lo que jamás debió ocurrir: tirar al suelo a Jorge Martín, uno de los candidatos al título. Para colmo, Fernández ha echado balones fuera y dice que la culpa es de Martín. Massimo Rivola y toda Aprilia están muy enfadados.
Raúl Fernández cree que "Jorge no lo ha gestionado bien"
Justin Marks viaja poco al paddock de MotoGP, y cuando lo hace es para tomar decisiones. El dueño del Trackhouse estuvo en Barcelona con dos misiones: por un lado, perfilar quién será el sustituto de Davide Brivio el año que viene, con Francesco Guidotti como favorito. El segundo, decidir si renovar a Raúl Fernández o cambiar de piloto.
Cuando Marks llegó al circuito lo hizo con dudas sobre si seguir o no con Fernández. Pero lo que ha ocurrido en Barcelona parece que le hace flaco favor al español. Raúl Fernández tiró a Jorge Martín en la carrera larga de Barcelona, y toda Aprilia está muy enfadada. Empezando por Massimo Rivola, quien lo reprochó en el box del Trackhouse en plena carrera.
Todo ocurrió en la segunda vuelta de la tercera relanzada en Barcelona, en la curva 5. Fernández se metió por dentro pasadísimo de frenada, y cuando Martín se cerró ambos se tocaron, quedando fuera de carrera el piloto de fábrica de Aprilia, que se está jugando el mundial. El campeón de 2024 volvió a boxes muy enfadado, incluso empujando a Paolo Bonora, el jefe de equipo.
Y es que aquí lo interesante es el contexto de fondo que no todo el mundo sabe. Tras el duelo de Le Mans, Aprilia decidió imponer las "reglas negras", algo así como las "papaya rules" de McLaren en la Fórmula 1. Es decir, un código interno por el cuál los pilotos pueden luchar entre ellos, pero sin agresividad y sin el más mínimo contacto.
El problema es que pese a que Martín insistió en hacer extensivas las "reglas negras" al Trackhouse, Aprilia las limitó al equipo oficial. Es decir, a Martín y Marco Bezzecchi. Por eso el piloto español decía después de la carrera que "esto ya me lo veía venir". De hecho, en la Sprint tuvo un momento similar también con Fernández que se resolvió sin incidentes, pero con tensión.
Massimo Rivola went down to the Trackhouse box after the incident involving @25RaulFernandez & @88jorgemartin#CatalanGP 🏁 pic.twitter.com/WfrHmd4oMc
— MotoGP™🏁 (@MotoGP) May 17, 2026
De ahí que Martín en caliente reprochase a Bonora la decisión tomada, que llevó a un Fernández habitualmente agresivo y ahora desesperado por mantener su contrato de MotoGP a hacer una maniobra totalmente fuera de lugar que limita las opciones de Aprilia de ganar el campeonato... y las suyas de continuar en MotoGP.
La baza de Raúl Fernández es la experiencia dentro de Aprilia
Lo increíble es que Fernández se fue sin sanción de la FIM, cosa difícil de explicar. Aunque para el '25', parece que el culpable fue Martín: "Jorge no lo gestiona bien. Él frena muy pronto, yo decido meterme, hay un punto en el que cuando va a tumbar la moto, se ve perfectamente que levanta porque ve que viene alguien, y cuando levanta vuelve a tumbar la moto y suelta el freno", explica.
Lo cierto es que la decisión sobre la continuidad o no de Fernández en el Trackhouse aún no está tomada. Aprilia ya ha fichado a Enea Bastianini para su equipo satélite, y a Pecco Bagnaia para el oficial. A favor de Fernández juega su experiencia en la marca, pero en contra está el pasaporte español y la presión de MotoGP por ubicar ahí al australiano Senna Agius. En Barcelona, Raúl Fernández no se hizo ningún favor a sí mismo.
Imágenes | Michelin
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