Nadie quería pintar su moto de verde porque traía mala suerte. Hasta que Kawasaki rompió las reglas y lo petó

Se dice que el verde traía mala suerte en las carreras, hasta que Kawasaki rompió con el estigma pintando sus motos de color verde lima

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John Fernández

Durante décadas, el verde fue un color maldito en el mundo del motor. Primero en las carreras de coches, luego en motociclismo. La superstición era clara: el verde traía mala suerte.

Pero Kawasaki, en lugar de huir, decidió abrazar el estigma. Y pintó sus motos con el tono más llamativo posible: el "Lime Green" (o verde lima) que hoy, y desde hace muchos, pero muchos años, es sinónimo de la marca.

Todo surgió en las 200 millas de Daytona... Y Kawasaki se cargó una superstición

Todo empezó por una cuestión de marketing, pero terminó siendo una rebelión estética, una declaración de intenciones... Y una seña de identidad.

Del desastre a Daytona: así nació la maldición del verde. La creencia de que el verde es un color peligroso no es nueva. A principios del siglo XX, el pigmento se fabricaba con arsénico. Literalmente podía matar. Y aunque con el tiempo esa toxicidad desapareció, la superstición quedó instalada en las carreras.

Especialmente tras dos accidentes clave: el primero, en 1910, cuando el piloto Lee Oldfield se estrelló con su coche verde y mató a varios espectadores; el segundo, en 1920, cuando Gaston Chevrolet (sí, hermano del fundador de la marca) falleció junto a otras dos personas al estrellarse en un óvalo con su coche... También verde.

Kawa 2

La historia se propagó como el aceite sobre el asfalto. A partir de ahí, el verde quedó vetado en circuitos de NASCAR, Indianapolis, motociclismo... Incluso en Daytona. Ningún equipo serio se atrevía a usarlo.

Pero entonces llegó Kawasaki. En 1969, Kawasaki tenía una idea clara: "Ganar el domingo, vender el lunes". Y para destacar en las pantallas de televisión en color que debutaban en Estados Unidos, tomaron una decisión que rompía con todo: competir en la Daytona 200 con motos pintadas de verde lima.

Daytona

No ganaron la carrera, pero ganaron algo más importante: la atención del público. Sus A1RA y A7RA no pasaban desapercibidas. Y ahí empezó todo.

El verde, pensado como golpe visual puntual, se convirtió en el nuevo ADN de la marca. Ese mismo año lanzaron la F21M Greenstreak, una scrambler de 238 cc que consolidó el tono como parte del catálogo. Luego llegarían la brutal H2R "Green Meanie", las victorias en campeonatos AMA, los podios de GP250 y GP350 entre el 78 y el 82... Y el mito ya era imparable.

Mientras otras marcas seguían apostando por colores discretos o de carreras "aceptables", Kawasaki convirtió lo prohibido en su bandera. Y cuando llegó la era moderna de la moto japonesa, el verde era ya un sinónimo de rendimiento.

Lo irónico: el verde no solo no es peligroso, es más seguro. Más allá de la superstición, la ciencia es clara: el verde (y más aún el verde lima) es uno de los colores más visibles para el ojo humano. Varios estudios (como el realizado por Monash University o el de la Universidad de California) han demostrado que los vehículos con colores brillantes tienen menor probabilidad de accidente. Y que la falta de visibilidad es una de las causas más comunes de siniestros en moto.

Greem

¿Te parece exagerado? En Nueva Zelanda, un estudio encontró que un tercio de los accidentes de moto podrían haberse evitado simplemente llevando ropa de alta visibilidad. Exactamente el tipo de verde que popularizó Kawasaki.

Hoy, el verde ya no es maldición. Es Kawasaki. Desde el ZX-10R hasta la KX-450 SR, pasando por los modelos H2 SX o la nueva ZX-4RR, todas mantienen vivo ese espíritu desafiante. Kawasaki no solo venció una superstición: la transformó en uno de los gestos de marketing más icónicos de la historia del motociclismo. Y eso sí que no tiene nada de mala suerte.

Imágenes | Kawasaki

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