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La gran aventura de comprar una moto de segunda mano (parte 1)

La gran aventura de comprar una moto de segunda mano (parte 1)
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Era cuestión de tiempo que volviera a picarme el gusanillo de tener una moto propia a la que hacer perrerías, así que llevo algún tiempo embarcado en la montaña rusa que supone el mercado de segunda mano. Sobra decir que no es la primera vez que me enfrento al reto de conseguir algo bueno, bonito y barato, pero tengo la impresión de que cuanto más metido estoy en el mundo de las dos ruedas más pegas surgen en cada posible candidata.

Quisiera compartir con vosotros mi experiencia y que os sirva como guía a la hora de salir al campo de batalla a luchar por un trato justo, así que vamos a afrontar el tema desde distintos frentes.

Segunda mano: elección de candidatas

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Vale, sí, ésto es subjetivo pero al final funciona igual en todos los tipos de moto. Tenemos que ver qué moto queremos, básicamente por lo que nos diga la patata el corazón pero también hemos de atener a ciertas razones en función de nuestro presupuesto. Mi objetivo ha estado siempre por debajo de los 3.000 euros, pero comencé mucho más abajo y las circunstancias me han obligado a ir subiendo y plantearme otras opciones más, digamos, sensatas.

Mi encaprichamiento ha estado con un modelo que siempre me ha gustado y que era un referente en su época dorada que hizo temblar al resto de sus contrincantes de categoría, la Yamaha YZF R6. Pero el modelo que me gusta es la 2001, aunque se diferenciaba realmente poco de la primera tirada, sólo cambiaban el colín con faro de led y decoración menos sobria, seguía siendo de carburación.

A partir de aquí empezamos a navegar por páginas de clasificados, filtrar y tirar de Ctrl+click. Si no nos queremos volver locos lo mejor es ceñirse a ciertos parámetros inamovibles, y que aunque pueda parecerlo el precio no tiene que ser uno de ellos. Mis requisitos han sido que tuvieran menos de 30.000 kilómetros, lo más próximos a los 20.000 que fuera posible, que fueran lo más de serie posibles y que tuvieran un único propietario.

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Os puedo asegurar que algo así es una auténtica quimera, y que de los cientos de modelos que he localizado sólo uno reunía esos tres requisitos. Pero ya os hablaré de éste caso concreto más adelante.

Una vez metidos en harina es relativamente fácil filtrar por los parámetros de kilometraje, pero los otros dos son otro cantar. En el mundo de las motos es muy difícil encontrar unidades que sólo hayan tenido un dueño, y entre las deportivas más todavía, además es algo que no se ve a simple vista, por lo que primero vamos a ir rebuscando cosas a golpe de foto.

De cada modelo lo primero que busco en cada anuncio es que si no pone el kilometraje haya alguna foto del cuadro de mandos en el que aparezca el odómetro, de no ser así descarto inmediatamente. ¿Porqué?, pues por la simple razón de que un kilometraje para un comprador sólo puede ser bajo, razonable o alto. Si es bajo el vendedor lo pone porque es algo positivo, si es razonable también, pero si es alto y va a restar interés a la oferta mejor no ponerlo.

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El segundo paso es identificar piezas que no son de serie, como tubos de escape, puños, cúpulas, intermitentes, matrículas... Ni mucho menos es por ver lo guapa que está y que sea algo determinante en el proceso de decisión, sino porque pueden delatar posibles caídas. Si se han sustituido del mismo lateral el escape y la maneta, y lleva instaladas estriberas diferentes a las de origen, descartada. Es conveniente para ver posibles caídas repasar el estado de las uniones de las diferentes piezas del carenado y que no haya grietas cerca de los tornillos que lo unen al chasis.

Quizá puede que no haya tenido caídas pero sí un uso demasiado exigente, siendo lo más habitual del mundo encontrarse motos que han sido carne de circuito que ahora pasan a modélicas motos de carretera. Hay infinidad de motos procedentes de la Yamaha Challenge que han sido revendidas como motos de uso esporádico. Algunos puntos que pueden delatar éstos usos son los avisadores de las estriberas si están rozados o directamente cortados, excesivas marcas en los aros de las llantas por cambios de neumáticos o cableados que no están donde deberían.

Ya se que os puede sonar a perogrullada, pero muchas veces se nos olvidan ciertas cosas. Muy importante es que toleremos el tuneo de ciertas piezas como intermitentes o portamatrículas, sólo, única y exclusivamente cuando se hayan guardado las piezas de serie. ¿Aunque estén homologados los nuevos?, sí, porque eso dice mucho del propietario, así que aunque no descartamos directamente por ello, pero se queda en un segundo plano. ¿Y si no están homologados?, tú verás, pero yo descarto.

Otro aspecto importante es la carrocería. Algunos son muy dados a sentirse grandes moto-decoradores o han visto mucho American Chopper, eso en el mejor de los casos, en el peor será un signo inequívoco de problemas. He visto una R6 con la carrocería de un color con todas sus pegatinas, el guardabarros de otro color y el depósito de un tercero distinto. ¿Cuál es el bueno?, no lo se, ni me voy a parar a investigarlo. Aconsejo encarecidamente tirar de Google, yo aunque soy muy friki y me conozco casi todas las decoraciones existentes de las motos de memoria siempre hago una búsqueda rápida para jugar a las diferencias.

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Entre las competidoras que he barajado encontré otra japonesa (en realidad todas mis opciones son orientales, aunque soy muy de europeas) muy bien de precio, con menos de 20.000 kilómetros, del color que me gustaba y aparentemente bien cuidada. Al ponerme en contacto con el propietario me mandó fotos en las que no tenía la parte media ni inferior del carenado, al preguntarle por qué le había pasado me dijo, literalmente, que había aprovechado para dejarla "de verano" después de haber tenido un arrastrón. Tío, desde el respeto, no es forma de vender una moto.

Tras largas, muy largas, horas navegando y dejándome los ojos en la pantalla y escribiendo correos (muchos sin respuesta), resulta que el fruto de tal esfuerzo reduce las opciones a sólo unas pocas candidatas. Ahora llega el momento de pasar a las llamadas telefónicas para investigar más a fondo. Aquí tengo que decir que soy un poco tajante, porque me tiene que caer bien el vendedor, si no es así automáticamente paso del tema por muy bien que esté la moto. Hay muchas llamadas en las que parece que estás estropeando la siesta a la gente y no son especialmente amables, pero espera, tú vendes una moto, ¿no?, así que no me hables como si te debiera algo yo a ti, en todo caso sería al contrario.

Fotos | Dave, Angie Tubby, doka79, Edmond Wells, Pedro Kwezi En Motorpasión Moto | Cinco grandes motos por debajo de 2.000 euros , (Otras) cinco grandes motos por menos de 2.000 euros, Consejos para comprar una moto deportiva de segunda mano Siguiente parte | La gran aventura de comprar una moto de segunda mano (parte 2)

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