96 años y sigue desmontando un mito: la moto más importante del garaje de Clint Eastwood no era una Harley-Davidson

Norton, Triumph e incluso alguna Indian aparecen entre las motos vinculadas al actor más allá de los mitos de Hollywood

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John Fernández

A veces ocurre algo curioso con las celebridades; repetimos una historia tantas veces que acaba pareciendo cierta aunque nunca haya sido exactamente así. Con Clint Eastwood pasa algo parecido en el mundo de las motos, porque si preguntases a muchos aficionados qué marca encaja mejor con la imagen del actor, probablemente la mayoría respondería Harley-Davidson sin pensarlo demasiado.

Tiene cierta lógica. El personaje duro, el western moderno, la América profunda, las películas de carretera... todo parece conducir hacia Milwaukee. Pero no.

La británica que conquistó a Clint Eastwood

La moto más importante en la vida de Clint Eastwood no fue una Harley, ni siquiera parece que fuese una americana… A finales de los años 70, Eastwood ya era una estrella internacional gracias a los spaghetti western que había rodado en Europa. Pasaba largas temporadas lejos de Estados Unidos y aprovechaba los descansos entre rodajes para hacer algo que siempre le había gustado: montar en moto.

Fue precisamente durante esa época cuando apareció la que probablemente sea la moto más importante de toda su vida: una Norton Commando.

No es una teoría ni una leyenda urbana ya que existen muchas fotos del actor junto a distintas Norton durante los rodajes de Where Eagles Dare y Kelly's Heroes. Las imágenes son tan conocidas que todavía hoy forman parte de la historia no oficial de la marca británica.

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Como puedes imaginar, no hablamos de una moto cualquiera. La Commando acababa de llegar al mercado y representaba lo mejor que podía ofrecer la industria británica en aquel momento. Era rápida, sofisticada, potente y diferente a prácticamente todo lo que existía entonces. Su bicilíndrico de 750 cc rondaba los 58 CV y podía superar los 180 km/h, unas cifras muy serias para finales de los años sesenta.

Lo curioso es que Eastwood nunca fue un coleccionista mediático. Mientras Steve McQueen convertía cada nueva adquisición en parte de su personaje público, Eastwood siempre mantuvo un perfil mucho más discreto. De hecho, gran parte de lo que sabemos sobre sus motos procede de fotografías antiguas, reportajes de época y testimonios dispersos. Por eso resulta difícil reconstruir su garaje con absoluta precisión. Más allá de la Norton Commando, existen referencias bastante sólidas a otras motos que fueron pasando por su vida a lo largo de las décadas.

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Una de las más interesantes es la Norton P11 Ranger. Hoy es una de esas motos de culto que muchos aficionados conocen de nombre, pero que en su época representó algo bastante revolucionario. Combinaba la potencia de un motor Norton con una filosofía claramente inspirada en las carreras por el desierto californiano. Era ligera, agresiva y mucho más salvaje que una Commando convencional.

También aparecen menciones frecuentes a una Triumph Bonneville, y aquí hablamos de una auténtica leyenda. Durante los años 60 y 70, la Bonneville era una de las motos más deseadas del planeta. Su bicilíndrico paralelo, su estética británica y sus prestaciones la convirtieron en una referencia para toda una generación. No era especialmente extravagante ni radical, pero sí una de esas motos capaces de hacerlo todo razonablemente bien.

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A partir de ahí la historia empieza a volverse algo más difusa. Diversas referencias biográficas apuntan a que Eastwood también tuvo varias Harley-Davidson durante los años 70. El problema es que identificar modelos concretos resulta mucho más complicado. Muchas veces se confunde la moto que aparece en una película con una moto que realmente pertenecía al actor, y no siempre son la misma cosa. Aun así, parece bastante probable que alguna Harley pasara por su garaje, aunque no ocupase un lugar tan importante como las Norton o las Triumph.

Las teorías no terminan ahí. Algunas recopilaciones de colecciones de celebridades incluyen incluso una Indian Chief clásica, una de las motos americanas más icónicas de todos los tiempos. Con sus enormes guardabarros, su característico motor V-Twin y su estética profundamente americana, la Chief representa exactamente el tipo de moto que cualquiera imaginaría asociada a Clint Eastwood.

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Y después aparece una de las motos más extrañas que se le han atribuido jamás: una Flying Merkel.

Para quien no la conozca, se trata de una moto fabricada antes de la Primera Guerra Mundial y considerada hoy una auténtica pieza de museo. Son máquinas extremadamente raras y valiosas, hasta el punto de que encontrar una en estado original es casi tan complicado como encontrar un coche de competición de principios del siglo XX.

Imágenes | Archivo

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