
Aunque a muchos pueda parecerles que los video juegos han estado ahí desde siempre, no es así. Hubo un tiempo en el que además de unas mesas de billar o de ping-pong empezaron a aparecer máquinas como la que podéis ver en este post la Sega Moto Champ 1973. Artilugios mecánicos que servían para parar horas y horas en los billares de la esquina. Para los más inquietos contaros que el sistema cuenta con una serie de imanes que hacen moverse por toda la pista a las cuatro motos que hay que esquivar, mientras que la tuya va sujeta por una varilla a un manillar desde el que la controlas y también controlas la velocidad de la pista.
Si tocas alguna de las otras motor, automáticamente te pitan falta y se colocan por delante de ti todas las demás motos. La textura de la carretera la produce una lámpara que proyecta “sombras” sobre la pista. Lógicamente gana quien llega primero y lo hace con menos faltas.



