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Yamaha X-MAX 400, prueba (características y curiosidades)

Yamaha X-MAX 400, prueba (características y curiosidades)
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No es que en Motorpasión Moto nos haya dado de repente por una fiebre “scooteril” pero la sección de pruebas no para intentando acercaros las últimas novedades y por ello ha dado la casualidad de encadenar dos vehículos englobados en este segmento. Y tras acercaros uno de los modelos con más éxito, hoy os presentamos otro que quiere tener el mismo que sus hermanos. Se trata la reciente novedad de la firma de los diapasones, la Yamaha X-MAX 400.

Aprovechando las primeras unidades que han llegado a los concesionarios para que los particulares puedan probar el nuevo scooter de la familia X-MAX, nuestros compañeros de REVEYMO nos cedieron su unidad para una jornada completa de pruebas y así contaros de primera mano cómo se comporta.

Yamaha X-MAX 400, para los que quieren algo “max”

Yamaha X-MAX 400

La Yamaha X-MAX 400 se coloca en lo alto de la familia X-MAX. Por encima de ella sólo se encuentra la Yamaha T-MAX 530 que, aunque mantiene todo el ADN de la familia, a mi entender juega en una liga superior, sobre todo por precio.

Por debajo, la Yamaha X-MAX 125 y la 250. Precisamente en su hermana del cuarto de litro fue donde pusieron los hombres de Yamaha la mirada para, a partir de ella realizar un modelo que fuese superior en todo pero manteniendo sus virtudes: más potencia, mayores prestaciones y más capacidad de carga pero sin perder ni ligereza ni agilidad.

Cuando normalmente todos los fabricantes de scooter han decidido centrarse en el segmento de 300 o 350 cc, los japoneses han decidido contar con un extra de cilindrada que les permitirá conseguir un mayor rendimiento. Para ello partieron de dos puntos conocidos: el chasis de la Yamaha X-MAX 250 y el motor de la Yamaha Majesty 400.

El primero lo reforzaron convenientemente para poder digerir las nuevas prestaciones del propulsor, un propulsor que es el mismo que el utilizado como decíamos en la Majesty pero tras haber sido evolucionado hasta rendir 31,52 CV a 7.500 vueltas y un par máximo de 33,88 Nm a 6.000 revoluciones pero todo ello encapsulado en sólo 21 kilos más que la Yamaha X-MAX 250 hasta arrojar un total de 211 kilos en la báscula.

Yamaha X-MAX 400, parte de ciclo deportiva

Yamaha X-MAX 400

Y es que si en algo destaca siempre la familia X-MAX es en la deportividad. Creo que la podemos definir como la gama más deportiva de los fabricantes de scooter y, lógicamente, se tiene que notar en su parte de ciclo.

Cuenta con una horquilla y un doble amortiguador trasero, ambos con un recorrido máximo de 110 milímetros. A ellos se anclan ruedas en diámetros 15 y 13 delante y detrás respectivamente. De esta forma se busca un buen compromiso entre sensaciones en carretera y agilidad en ciudad. Sendos neumáticos de 120/70 y 140/70 completan el conjunto.

En el apartado de frenos, donde normalmente encontraríamos un solo disco delantero, contamos en la Yamaha X-MAX 400 con uno doble de 267 mm, el mismo diámetro que tiene también el trasero. De momento y hasta final de año, no estará disponible una versión con ABS. Y al contrario que la Yamaha T-MAX 530, no cuenta con freno de estacionamiento para cuando la dejamos sobre la pata lateral.

Yamaha X-MAX 400, imagen agresiva

Yamaha X-MAX 400

Muy agresiva y muy angulosa, como la Yamaha T-MAX 530. La carrocería destaca por sus formas muy dinámicas e incluso me atrevería a decir orgánicas, pero no de un ser de este planeta. Cuenta con una mayor superficie frontal, para permitir un mayor rango de utilización fuera de ciudad sin que la protección aerodinámica sea un inconveniente.

La iluminación se encomienda a una doble óptica con faros LED para las luces delantera de posición y para todo el piloto trasero. Los intermitentes tanto delante como detrás se encuentran integrados.

La instrumentación, con sendas esferas en forma de pentágono irregular recuerda de nuevo a su “hermanísima”, aunque son más sencillas. La izquierda nos muestra el velocímetro y la derecha el cuenta revoluciones. Una pantalla digital en color naranja ocupa el espacio central, con información sobre el nivel de gasolina, la temperatura del motor, la hora y el totalizador de kilómetros que podemos cambiar por dos parciales gracias a sendos botones embutidos en la esfera izquierda, no demasiado cómodos de manejar si no estamos parados.

Yamaha X-MAX 400

Tras el escudo, dos guanteras. La de la izquierda, con cierre por llave y debajo del asiento de dos alturas, hueco para dos cascos integrales. La apertura del asiento se realiza desde la propia cerradura de contacto mientras que para acceder al depósito de combustible, contamos con una tapa con cerradura en el túnel central y debajo, un tapón de rosca convencional sin bisagra.

Y sin más rodeos, os invito a que me acompañéis mañana en los primeros kilómetros de recorrido sobre la Yamaha X-MAX 400. Promete ser de nuevo, toda una dragster en los semáforos.

Continuará...

Siguiente parte | Yamaha X-MAX 400, prueba (conducción en ciudad y carretera)

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