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Ducati 848 Evo, la prueba: equilibrio y disfrute en la pista

Ducati 848 Evo, la prueba: equilibrio y disfrute en la pista
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La mañana todavía estaba fresca al ponerme el mono, pero ya iba despejando y se veia que las previsiones de lluvia anunciadas en días anteriores no se iban a confirmar. Menos mal. No me hacia demasiada gracia realizar la prueba con la pista mojada. Mientras se iban secando las humedades que todavía quedaban aproveché para descubrir la posición de conducción sobre la Ducati.

Como pasa en muchas de las motos deportivas de última generación, al ponerse en posición la moto se siente pequeña, aunque no tanto como otras. A pesar de la postura echada para adelante, enseguida te sientes razonablemente cómodo y, sobretodo, con todos los mandos, manetas y pedales en el lugar donde los esperas. Con mi 1,75, el manillar y los estribos también caen en buen sitio. De hecho, pocas cosas que ajustar o cambiar para sentirme bien en la moto. Evidentemente, no estamos ante una moto hecha para el día a día, para viajar o para disfrutarla en pareja. Para todos esos casos la postura será muy incómoda, con la espalda arqueada, ya que no hay que olvidar que se trata de una moto deportiva, creada para el circuito.

Por delante, tenía toda una mañana para conocer y disfrutar de la Ducati 848 Evo en el Circuito de Castelloli. Dado que únicamente estaremos tres motos sobre el asfalto, está claro que el tráfico no va a ser una excusa para rodar a gusto.

El circuito de Castelloli tiene una disposición peculiar visto desde los boxes. Delante de los boxes está la recta, como es habitual, pero tras ella aparece una descomunal pared de piedras enfrente en el sitio en que habitualmente se puede ver el resto del circuito, que aquí se encuentra a nuestras espaldas y a un lado. A simple vista, se aprecia que el trabajo de movimiento de tierras para hacer el circuito ha sido espectacular. Una gran parte del mismo se encuentra enclavado en la ladera de una montaña por lo que tiene una buena parte en subida y otra en bajada.

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Mi experiencia con motos deportivas es limitada. Por ello, no esperéis una prueba técnica de alguien capaz de exprimir a fondo las capacidades de la moto, en la que la diferencia con otras motos se va a medir en décimas de segundo. Como explicaba en un post anterior, tengo a mis espaldas muchos años de moto y muchos kilómetros, pero casi todos ellos en viajes por carretera con motos trail. También he hecho algo de moto de montaña. Y como me gustan casi todas las motos, desde hace unos años he ido aficionándome a las deportivas y rodando cada vez más con ellas. De hecho, desde hace unos meses tengo una CBR600RR para usarla exclusivamente en tandas y continuar aprendiendo.

Esta prueba de la Ducati la quinta vez que entro en un circuito en moto. Anteriormente he rodado en Montmeló (en un par de ocasiones), Albacete y La Selva. Os explico todo esto para que podáis ubicar el tipo de prueba: no será la prueba de un especialista, sino la un aficionado a la moto que ha entrado algunas veces en el circuito que os va a compartir sus impresiones. En cierto modo, quizás las sensaciones puedan ser más cercanas a las de un aficionado medio.

Arrancó la moto y salgo por la recta de boxes. El asfalto todavía está muy frio y se trata simplemente de ir descubriendo la moto y el circuito. En la primera vuelta, el circuito me recuerda un poco a una montaña rusa por sus subidas y bajadas. Realmente se siente muy frío y todavía porciones de la pista a las que no ha dado el sol. No me parece tan fácil de aprender como otros circuitos anteriores y en esta primera tanda todavía me confundo en algunas curvas: llego por el lado derecho esperando encontrarme una curva de derechas, cuando te das cuenta que la curva es hacia la izquierda. Como estoy rodando con mucho márgen de seguridad no hay más problema que la rabia interna de equivocarse.

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La moto me sorprende. Tenía las expectativas de encontrarme una moto “más difícil” y en cambio, la 848 Evo es una moto amable. Una de las sorpresas más gratas es la manera en que estira desde bien muy abajo del cuentavueltas, con una elasticidad muy notable. Eso hace más fácil el tener un margen grande para entrar las curvas en una u otra marcha, siendo menos frecuente aquello de encontrarte saliendo de la curva en una marcha equivocada sin nada de potencia. Ello que hace que también sea una moto apta para una conducción más relajada, sin tener que hacer frecuentes cambios de marcha. La diferencia de elasticidad con una 600 deportiva en este sentido es muy notable: nada que ver con una CBR600RR que entrega la potencia en un rango estrecho al final del cuentarrevoluciones.

Una anécdota de estas primeras tandas que me hizo reirme bajo el casco fue provocada por una sombra de la montaña que coincidía con un punto de frenada. Notaba que iba apurando cada vez más la frenada hasta que me di cuenta que lógicamente la sombra se iba moviendo. Nunca hay que utilizar una sombra como referencia de frenada. Me reía sobre la moto recordando aquella historia de Joe Bar Team en la que les mueven la furgoneta que utilizan de referencia de frenada frente al bar de Joe.

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Una de las cosas buenas de rodar en circuito es que cada vez que sales a pista notas tu propia mejoría. Al estar cada vez más integrado con la Ducati 848 Evo y conociendo mejor el circuito de Castelloli disfrutaba más en cada vuelta y sentía que lo hacia mejor. Había curvas que había empezado haciéndolas en segunda y el ritmo ya me pedía hacerla en cuarta.

Las frenadas se sienten fuertes y aplomadas: en cada vuelta iba avanzando unos metros el punto de frenada y haciéndolo con mayor firmeza. En todos los casos, la respuesta fue una frenada noble y constante. Buena nota en este apartado.

En cuanto a potencia, los 140 caballos están ahí y se notan. Pero la entrega no es brutal sino constante al tiempo que suben las vueltas. La moto sale rápido de las curvas pero la entrega de potencia siempre es noble y controlable. Me acuerdo de nuevo del concepto de una superbike humana. En lugar de estar sufriendo con una entrega de potencia desmesurada, me encontré con una moto equilibrada que te ayuda a conducirla. Vamos, una moto en la que disfrutas desde el primer momento que te subes en ella.

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Una de las claves de estas sensaciones positivas es la gran elasticidad de su motor. Esa fue la mayor sorpresa para mi, y el gran argumento del bicilíndrico de Ducati frente a otras opciones más explosivas y mucho menos elásticas.

La verdad es que pocas críticas se pueden hacer a la moto. Durante la prueba fallé un par o tres de cambios de marcha. Al comentarlo con compañeros de otros medios, resultó que era algo que nos había pasado a varios. Quizá tenga algo que ver con un recorrido algo largo de la palanca de cambios. O sea, nada que no pueda resolverse de una manera relativamente fácil.

El viernes continuaré con más impresiones y comentarios sobre la moto, cerrando la prueba.

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