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BMW F800R, la prueba (2/4)

BMW F800R, la prueba (2/4)
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Soy un hombre de costumbres, y entre ellas incluyo lógicamente, las pruebas de las motos. Así por ejemplo, los viernes después de recoger una moto de pruebas, siempre hago el mismo recorrido, que sirve tanto para acoplarme un poco a ella, como para ver alguno de sus defectos o virtudes.

La BMW F800R llama la atención según la arrancas, si equipa el escape Akrapovic opcional. Su bramido inicial es muy poderoso, aunque a medida que el motor gana vueltas, no llega a ser tan bonito como el de otros bicilíndricos. Circulando relajado, el cambio se acciona de una forma muy suave, y el motor empuja de una forma muy lineal mientras nos acercamos a la ciudad para callejear un poco con ella.

BMW F800R, desenvolviéndose por la ciudad

Ya metidos en salsa, y en medio del tráfico, me ha sorprendido la ausencia de vibraciones a bajas vueltas del motor, que equipa una tercera biela ciega para equilibrar su giro. Es capaz de salir en segunda, por debajo de las 2.000 vueltas, sin ningún traqueteo. Funciona muy redonda, y no es extraño encontrarte circulando en cuarta o quinta a menos de 40 km/h sin ningún problema.

BMW F800R

La F800R se nota bastante larga entre ejes, lo que la penaliza un poco al intentar moverla en un palmo de terreno a base de golpes de cadera. Es bastante más larga que la Honda CB1000R y la Buell XB12STT, en ciudad se nota. En parado, se mueve sin problemas, aún con el amortiguador de dirección que monta de serie, pues sus 200kg en orden de marcha están muy centrados, y su asiento bajo permite llegar al suelo con facilidad. Como opción, existe uno más alto y otro más bajo.

Debajo del asiento no disponemos de hueco alguno para guardar casi nada, por lo que nos la tendremos que ingeniar para guardar hasta el antirrobo. Imaginaros si es justo, que la documentación y herramientas se colocan solidarias al asiento. Es uno de los problemas derivados de la situación del depósito de combustible.

BMW F800R, cantándo bajo la lluvia

El siguiente día, sábado, amaneció con un tiempo de perros. Me imagino que parecido al que tuvieron en la presentación del modelo. Después de mucho pensarlo, decidí salir de todas formas, y aprovechar que la unidad llevaba montado el ABS opcional, para poder probarlo en mojado.

BMW F800R

Con un motor tan lineal, conducir en mojado es una delicia. La potencia va apareciendo de forma muy progresiva, por lo que en ningún momento te encuentras en apuros acelerando a la salida de una curva. Además, el motor retiene bastante, por lo que sólo con soltar el gas un poco antes de lo normal, llegas a la curva a la velocidad óptima para trazarla con seguridad. Si hay que parar, los frenos son muy dóciles, con un buen tanto, tanto delante como detrás. El ABS actúa cuando debe, ni antes ni después, percibiendo las típicas vibraciones en la maneta o en el pedal. Como buena naked, la protección frente a la lluvia es nula, aunque tampoco las ruedas te salpican como en otros modelos.

Pero en tardes como estas, con lluvia, me acuerdo de los comentarios de la gente: ¡joer, que suerte probar motos! Ya, claro. Sobre todo en días como este que tú te quedas en tu casa. Esperemos que mañana no llueva…

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