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¡Ups! Esto es lo que pasa cuando intentas hacer drifting entre las olas con una Triumph Street Scrambler

¡Ups! Esto es lo que pasa cuando intentas hacer drifting entre las olas con una Triumph Street Scrambler
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La expresión angloparlante "shit happens" no tiene una traducción directa al castellano. Bueno, sí la tiene, pero dejando las soeces al margen se trata de una expresión coloquial metafísica que podríamos convertirla a "las cosas son así" en el idioma de Cervantes.

Seguro que esto es lo primero que se les pasó por la cabeza a Nick Apex y Ernie Vigil rodando con la Triumph Street Scrambler, el dúo de pilotos encargado de rodar esos vídeos molones que nos ponen los dientes largos. Hasta que algo falla.

Inundando un motor con sólo 17 kilómetros

Nick Apex y Ernie Vigil son dos viejos stuntrides conocidos. Ambos suelen trabajar juntos, se llevan muy bien y se complementan a la perfección sobre la moto. Les hemos visto trabajando durante mucho tiempo con Icon para sus espectaculares vídeos y ahora han realizado un último trabajo sobre las Triumph Street Scrambler. Pero el trabajo no siempre es tan perfecto como vemos en el resultado final como el del vídeo editado que tienes sobre estas líneas.

En esta ocasión el dúo, después de rodar por la ciudad y el bosque, se trasladó hasta una idílica playa con la arena perfecta para hacer unas tomas espectaculares. Todo bien hasta que los juegos con el agua no acabaron bien y Ernie Vigil no pudo evitar que su Street Scrambler cayera bajo las olas.

Aunque con la ayuda de su compañero pudieron sacar la moto relativamente rápido del agua, las consecuencias se prolongaron a lo largo de varias horas. El motor de la Scrambler británica se inundó de agua marina.

Primero quitaron las bujías para que los cilindros expulsasen todo el agua salada pero, aunque consiguieron que arrancase, lo peor estaba aún por venir. Al mezclarse el agua del mar con el aceite del motor hubo que realizar un total de seis cambios de aceite para que la moto funcionase con normalidad. Una moto que contaba en su odómetro con tan solo 17 kilómetros y que ahora, quizá, aún tenga esa incómoda arena de playa metida por sus recovecos y que todos sufrimos cada verano en nuestras carnes.

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