Este motero a 240 km/h le hizo el trabajo a la policía: se incriminó con su propia cámara, y ha enfadado a un juez

Este motero a 240 km/h le hizo el trabajo a la policía: se incriminó con su propia cámara, y ha enfadado a un juez
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Las cámaras pueden ser un grandísimo aliado de los conductores. Su eficiencia es más que evidente grabando situaciones temerarias o como prueba testimonial en cualquier incidente. Pero también puede pasar todo lo contrario: que le sirvan a la policía para autoinculparte.

Exactamente eso es lo que le ha sucedido a un motero que le gustaba ir grabando sus hazañas a más de 240 kilómetros por hora... Hasta que le para la policía, le saca la tarjeta SD y encuentra todo un alijo audiovisual con el que inculpar al temerario motorista. Y eso ha enfadado mucho a un juez.

Caballitos, velocidades de hasta 240 km/h, y un casi accidente

Godfrey 3 2023

Las cámaras las carga el diablo. Que se lo digan a Jack Godfrey, un motorista británico de 24 años que estaba circulando por una carretera nacional cuando una patrulla se percató de que la matrícula que llevaba tenía los caracteres mal dimensionados. En principio no suponía un problema mayor, aunque era ilegal.

Antes de darle el alto, los policías que iban en una patrulla de incógnito, presenciaron algunos adelantamientos un cuanto temerarios que levantó todas las sospechas sobre la conducción que había venido protagonizando. El agente que lo detuvo se dio cuenta de que Jack llevaba una cámara en la moto.

Así que le incautaron la memoria SD y se encontraron con el pastel: una retahíla de grabaciones minutos previos realizando todo tipo de temeridades. Y no son pocas precisamente: caballitos en la carretera, velocidades de hasta 240 kilómetros por hora y hasta un casi accidente tras pasarse de frenada en una rotonda. Un peligro público.

Posteriormente, Godfrey admitió todos los cargos en una entrevista policial... Tampoco tenía mucha opción con la grabación delante. "Las imágenes eran horribles, hasta el punto de que, durante la entrevista, el conductor admitió que incluso él se sorprendió y admitió que había sido un tonto", dijo el agente que le paró.

Al juez no le hizo ninguna gracia la surrealista situación. En compensación, le impuso una pena de 12 meses de prohibición de conducir y otras 200 horas de servicios a la comunidad.

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