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Hacer motocross con dos Honda Gold Wing es la dolorosa forma de destrozar unas motos casi clásicas

Hacer motocross con dos Honda Gold Wing es la dolorosa forma de destrozar unas motos casi clásicas
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Cuando pensamos en una Honda GL1800 Gold Wing nos viene a la cabeza el buque insignia de la marca japonesa, una moto imponente e ideal para hacer turismo.

Está concebida para viajar por carreteras asfaltadas, un terreno donde la Gold Wing destaca hasta parecerse al mejor sofá con ruedas que podría existir en la actualidad. Sin embargo, dos chicos han sometido a dos de ellas a toda clase de barbaridades al ir con sus motos por unas rutas que solo las trail más duras pueden soportar.

El ejemplo de lo que no se debe hacer con una Gold Wing

Se hacen llamar Dos Honduros y les apasiona la aventura con un aderezo de locura. En su momento tenían dos KTM 1190 con las que corrían por todo tipo de pistas exprimiendo su potencial, pero no fue suficiente para ellos y decidieron cruzar el límite: se deshicieron de sus motos austríacas y se fueron directos a algo mucho más bizarro para el mundo offroad, unas Honda Gold Wing de los años 80.

La motivación para utilizar estas motos tan icónicas fue la de buscar un reto nuevo, algo que les divirtiese y que les pudiese acompañar en sus aventuras. Según cuenta Kyle, uno de los dos miembros de Dos Honduros (el otro componente se llama Zac), "querían comprobar el límite de estas motos y llevan haciéndolo durante dos años".

Se fueron a hacer el Rally Touratech, un lugar donde participan motos tan robustas como la Africa Twin, y querían demostrar que "no es necesario gastar 30.000 euros en una moto para divertirse". Comprobaron que de las más de 20 motos que han tenido, con sus Gold Wing es como mejor se lo han pasado en su vida. O eso es lo que dicen ellos, suponiendo que lo que les gusta es destrozar motos casi clásicas.

Para perpetrar esta locura, consiguieron dos Gold Wings de serie, les cambiaron su carenado original por otro de la firma Vetter WindJammer, algo más pesados que los originales de Honda. Las ruedas las sustituyeron por unas Kenda, agregaron un nuevo equipo de sonido, radio, luces e incluso tuvieron la desfachatez de incluir un sistema para llevar un remolque para transportar sus motos de enduro. Y por si no fuese poco, con un tono irónico incluyeron un posavasos en cada moto, algo lógico (entiéndase la ironía) para cuando te vas con tu moto de campo.

El resultado de este experimento se puede ver en los vídeos que va colgando esta pareja en su canal de YouTube. Duele ver cómo maltratan unas motos que precisamente están fabricadas para lo contrario de lo que estos tipos la están utilizando. Cada cual es libre de hacer lo que quiera con su dinero, pero hay cosas que duele verlas.

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