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La historia tras el vídeo del Range Rover

La historia tras el vídeo del Range Rover
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Sólo ayer nos llegaron varios mails de lectores que habían visto cierto vídeo en la red sobre el comportamiento de una panda, o pandilla, de moteros y el conductor de un Range Rover. Poco después publicamos el vídeo en cuestión llamando la atención de miles de lectores además de levantar gran polémica.

Quizás sea conveniente contar la historia completa de un vídeo confuso y largo. New York Times, como no podía ser de otra manera, ha indagado en el tema. El grupo en cuestión es el Hollywood Stuntz, es decir, una pandilla de quemadillos que en sus quedadas se dedican a hacer caballitos por las calles de la ciudad que nunca duerme con el falso argumento de ser "deportistas". El conductor del 4x4 es Alexian Lien, que viajaba junto a su esposa y su hija de dos años en la parte trasera.

New York Post

Los acontecimientos. Decenas y decenas de motos toman la carretera y llegan, en cierto punto, a la altura del Range Rover. En este momento los "moteros" cambian de carril y se colocan justo delante del vehículo de cuatro ruedas. Asimismo, aminoran la marcha hasta velocidades sin sentido. Es en ese momento cuando Alexian golpea a uno de ellos, un tipo que circula en manga corta pero con espaldera y que mira continuamente al Rover.

Sus compañeros se acercan y amontonan alrededor del Range Rover, Alexian entra en pánico y pisa el acelerador. En su huída se lleva por delante a Jay Meezee, quien –cuentan– tan sólo se había parado a ayudar al compañero caído. Según NY Times, los motoristas, en principio, no atacan al conductor pero acaban causando varias lesiones tras darle caza y golpear las ventanas y lunas del vehículo con sus cascos.

De forma casi instantánea muchos medios han criminalizado al piloto y protegido al conductor, quién "cuidaba su familia". Seguro que resulta frustrante verte en una concentración de un grupo de aficionados al stunt, pero ¿da eso derecho a atropellar a uno de ellos? El comportamiento del piloto es deleznable pero el del conductor no se queda atrás. Me llama poderosamente la atención que circulando a esa velocidad no tuviera los reflejos suficientes como para frenar y evitar el primer choque.

Jay Meezee está hoy en coma inducido y paralizado de cintura para abajo luchando además por su propia vida. Ese es el único resultado, es el producto de la coincidencia en tiempo en espacio de personas que no supieron comportarse con civismo, de utilizar las vías públicas para el pavoneo privado y no saber actuar ante ciertas situaciones.

Recordemos estos casos en la carretera, por muy tensa que sea la situación en la que nos encontremos mantengamos la calma y, si procede, dejemos actuar a la autoridad.

Más información | New York Times En Motorpasión Moto | Los Ángeles del Infierno vuelven al ataque

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