Salieron de casa con un sueño en la mochila: dar la vuelta al mundo en moto. Lindsay y Craig Foreman, un matrimonio de East Sussex (Inglaterra), arrancaron su viaje rumbo a Australia con una ruta que cruzaba medio planeta sobre dos ruedas.
Lo que parecía la mayor aventura de su vida se convirtió pronto en una pesadilla que ilustra hasta qué punto viajar en moto por ciertos países puede ser tan peligroso como fascinante. Han acabado detenidos por espías. Suena a película, pero es realidad.
Un viaje soñado que acabó convertido en una pesadilla geopolítica
Su plan era sencillo sobre el mapa: atravesar Asia, entrar en Irán por la frontera de Armenia, pasar unos días y continuar hacia Pakistán. La realidad fue otra. Apenas unas semanas después de rodar por las carreteras iraníes, desaparecieron. En febrero, el régimen confirmó lo que la familia temía: habían sido arrestados acusados de espionaje.
Desde entonces, la historia de los Foreman da un giro oscuro. Craig fue enviado a la prisión de Evin, uno de los lugares más temidos de Teherán, mientras Lindsay acabó en Qarchak, conocida por sus durísimas condiciones para mujeres. Sin juicio real, con abogados designados por el Estado y sin apoyo consular, afrontan la amenaza de ser condenados a muerte.
La familia solo ha tenido noticias esporádicas: una llamada de ocho minutos tras más de 200 días sin saber si seguían vivos, algún contacto con el embajador británico y poco más. Mientras tanto, sus hijos en Inglaterra se aferran a las firmas de apoyo que ya superan las 47.000 para presionar al gobierno.
El propio Parlamento británico ha tenido que pronunciarse, y varios diputados reconocen que el matrimonio podría estar siendo utilizado como moneda de cambio en un pulso político entre Teherán y Occidente.
El caso no es aislado. El Reino Unido advierte a sus ciudadanos que viajar a Irán supone un riesgo real de detención arbitraria. Y en la moto, sin grandes protecciones diplomáticas, eres más vulnerable: entras por fronteras secundarias, recorres carreteras poco transitadas, pasas desapercibido hasta que dejas de ser invisible. Lo que para un aventurero es curiosidad cultural, para un régimen puede interpretarse como espionaje.
Lo que comenzó como una travesía hacia Australia se convirtió en un recordatorio brutal: el romanticismo de la ruta interminable puede chocar con la geopolítica más dura. En ciertos lugares, el peligro no está en la curva cerrada ni en el desierto infinito, sino en cruzar una frontera equivocada. Porque sobre una moto puedes sentirte libre, pero a veces la libertad se desvanece en cuestión de kilómetros.
Imágenes | Difundidas por la familia
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