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Este casco de moto inteligente quiere "proteger a los motoristas de los coches autónomos de Domino's Pizza"

Este casco de moto inteligente quiere "proteger a los motoristas de los coches autónomos de Domino's Pizza"
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Está claro que la innovación tecnológica en el mundo de las dos ruedas no pasa solo por radares, IMU y otro tipo de elementos instalados directamente en las motos. Los cascos son el punto de mira para mejorar la seguridad de los moteros y los fabricantes y nuevas empresas están explorando esta opción.

Son una parte obligatoria del equipamiento de un motero que permite integrar una serie de dispositivos que aporten información añadida a los conductores que les puede mejorar su pilotaje o incluso evitar algún accidente. El último en unirse al campo de juego es un casco en fase de desarrollo que está fabricado por la empresa australiana Forcite.

Un casco con cámara, bluetooth, GPS y más

Casco Forcite Seguridad

Forcite aún no le ha puesto nombre. Parece un casco del futuro por toda la tecnología que integra, aunque en su mayoría ya está en el mercado. La empresa quiere facilitar la labor a aquellos moteros que quieren olvidarse de la cinta americana y las bridas y quieren un producto bien acabado con lo último en gadgets.

El casco estará fabricado en fibra de carbono (con acabado brillante y mate) para ser resistente y ligero. Tendrá integrado en la parte frontal, en la zona de la barbilla, una cámara que grabará de forma automática nuestro recorrido. Por cierto, cuidado porque este sistema de grabación no será muy práctico para aquellos que tengan superdeportivas ya que captará como mucho el velocímetro a no ser que exageremos el ángulo del cuello.

Casco Forcite Seguridad 1

Además de la cámara, también tendrá bluetooth (desconocemos su alcance y si será fácil de sincronizar). Incluirá en la parte trasera un chip con GPS, un giroscopio, un barómetro, un acelerómetro y un altímetro (elementos que encontramos comúnmente en cualquier teléfono avanzado actual).

Con todos ellos, y con una aplicación que está desarrollando Forcite, suponemos (no explican para qué se utilizarán) que podríamos obtener datos como los tiempos de vuelta en un circuito, las fuerzas G en las frenadas, aceleraciones y tumbadas o hacernos un resumen de cuál es el tipo de conducción que realizamos.

Este casco nos permitirá navegar por cualquier camino y, por lo que dice su creador, Alfred Boyadgis, en la publicación Smart Company, cuando esté desarrollado todo el software (actualmente está al 75%) nos podrá avisar de algún peligro en la carretera con antelación o podrá cambiar nuestra ruta si hay alguna complicación. Y algo a tener en cuenta: no utilizan para ello Google Maps, algo que de momento no sabemos si será beneficioso o contraproducente.

Una idea nacida de un accidente con la moto

En un principio el ingeniero mecánico Boyadgis quería fabricar un casco para deportistas a los que les gustase la nieve, luego cambio de idea: no veía viable el producto y, además, tuvo un accidente de tráfico con su moto por una mancha de gasolina en el suelo que le hizo cambiar su enfoque. En ese instante pensó que si alguien o algo le hubiese avisado, no hubiese tenido ese percance.

Del mismo modo, se dio cuenta de que había que utilizar la tecnología que ya tenían los coches y aplicarlo en las motocicletas. Y no solo eso, Alfred Boyadgis está convencido de que habrá coches autónomos y que los motoristas se tendrán que comunicar con ellos de alguna forma ya que no existirán motos autónomas. Por eso está fabricando este casco: para intentar ayudar a mejorar la seguridad de los motoristas del futuro. Tal como dice Boyadgis "como motociclista lo último que quieres es que te golpee un coche autónomo del Domino´s Pizza".

De momento el Forcite está en fase desarrollo. La empresa ha pedido a la comunidad motera que prueben su casco solicitándolo a través de Facebook. Tras haber conseguido a lo largo de cuatro años una financiación total de unos 2,5 millones de euros y con un período de testeo que termina en el mes de mayo, el siguiente paso es terminar el software y empezar a fabricarlo en distintos tamaños, proceso que no acabará hasta finales de 2019, que es cuando empezarán a venderlos.

Por la parte de casco del futuro que se pondrá en comunicación con los coches autónomos, sí que resulta interesante. Sin embargo, dudamos del interés de la comunidad motera en un casco que, aunque no sabemos aún cuánto costará, intuimos que no será especialmente barato.

No conocemos su peso final al incluir todos los componentes. Tampoco sabemos su durabilidad. Además, ¿qué ocurre si se estropea el casco? Si tuviésemos una cámara que hemos añadido nosotros y un sistema bluetooth es tan sencillo como cambiarlos a otro casco, pero aquí habría que sustituir el casco completo. ¿Resultará realmente práctico? Estaremos atentos a ver qué dicen los moteros que lo han podido probar.

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