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Pantallas de realidad aumentada, ¿son tan positivas como parecen?

Pantallas de realidad aumentada, ¿son tan positivas como parecen?
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Yo, que me podría definir como aficionado a la tecnología y que disfruto utilizando las herramientas que ofrecen todo tipo de accesorios, vi en las pantallas de realidad aumentada el juguete que más me gustaría tener. Poder ver la predicción del tiempo o la navegación por satélite con sólo sincronizar tu teléfono es una tentación que bien vale unos euros extra en el próximo casco o invento.

Sin embargo, habiendo pasado la emoción del momento uno puede recapacitar y darse cuenta de que las pantallas de realidad aumentada podrían no ser tan buenas como parecen. Hasta el momento, tanto los cascos Skully como el proyectos en vías de desarrollo ofrecen prácticamente las mismas opciones pero pasan por alto algunos de las bases para una conducción segura y el disfrute del motociclismo.

1. Errores de software en vivo y en directo

Sea cual sea la plataforma, ningún software es perfecto. Si algo me ha enseñado la experiencia con dispositivos con sistemas operativos como Android es que las aplicaciones pueden quedarse pilladas, cerrarse o fallar sin forma alguna de preverlo. Un fallo en la navegación por GPS dictada paso por paso como el volumen exageradamente alto, cortes del audio etc… puede suponer la pérdida de concentración y provocar situaciones en las que no nos gustaría vernos involucrados.

Por otra parte, ¿serán capaces de ofrecer una imagen clara y nítida? Podéis estar seguros de que estaremos pendientes para la llegada de unidades de prueba.

2. Más elementos en pantalla equivalen a distracción

Mantenerse concentrado en la carretera no siempre es fácil, menos aún cuando estás subido sobre un vehículo tan atraído por el suelo como es la moto. Cuando conducimos estamos absolutamente absorbidos por el asfalto y los elementos que se incluyen para adivinar posibles elementos peligrosos o situaciones de emergencia que requieran nuestras habilidades como conductores/pilotos.

De esta forma colocar una pantalla virtual que indica el buen tiempo que hace –y que por otra parte ves con tus propios ojos– ocupando un porcentaje de nuestro campo de visión no sólo es un elemento que nos distrae de lo más importante sino que puede tapar muchos improvistos tales como niños, animales, pelotas, coches asomando "el morro" en un cruce… aunque siempre será mejor que apartar la vista en su totalidad.

3. No quiero recibir llamadas

Puede que usted o el diseñador de estos gadgets no lo vea así pero yo, cuando cojo la moto, intento ignorar el teléfono todo lo que mi mente y cuerpo me dejan. Cuando me subo en la moto quiero desconectar del mundo que me rodea y me presiona, quiero estar tranquilo y concentrarme única y exclusivamente en el disfrute de la conducción sea cual sea la moto, la pista o el escenario. En definitiva, no quiero que nadie interrumpa o me moleste durante el único momento del día en el que me puedo sentir realizado y mantener la mente en blanco descansando.

4. Más ≠ mejor

Me sinceraré con vosotros, nunca entendí los macro-altavoces en motos como la Goldwing. Creo que incrustar estos elementos en las motos es intentar acercar la comodidad de los turismos a las dos ruedas. Pero, como el tiempo siempre acaba probando, no es posible. De la misma forma que intentar escuchar música a todo trapo mientras circulas a 120km/h con el casco puesto es totalmente inútil (o quizás yo soy muy delicado en este tema), otros tantos acercamientos de las motocicletas a los coches son también un error. Si quiero un coche, me compro un coche, pero no le ponga un manillar a un Toyota.

En los tiempos en los que estamos permanentemente localizables por gente más o menos deseable y las redes sociales inundan la pantalla con notificaciones, el individuo necesita más que nunca un respiro para desconectar del ajetreo. Esa es la razón por la que al final la mayor parte de los moteros elegimos las dos ruedas como medio y lo cierto es que cuanto más simple mantengamos esta máximo más sencillo es volver a casa con una sonrisa en la cara.

Eso sí, si las pantallas de realidad aumentada terminan imponiéndose en nuestros cascos será tan sencillo como desconectarlas del mismo modo que lo hacemos con el sistema ABS de la rueda trasera… Y, además, puede que un día sean lo suficientemente avanzadas como para asistirnos a la hora de hacer el mantenimiento o reparar pequeñas averías o podamos utilizarlas para que cuiden de nosotros si el sueño y el cansancio hacen acto de presencia.

Otras características como la cámara trasera evitan que nos miremos los codos en los retrovisores y/o nos giremos para ver qué tenemos detrás. Será cuestión de adaptarse y aprender a no despistarse por los movimientos de la pantalla inferior.

En Motorpasión Moto | Casco Skully con pantalla de realidad aumentada

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