Mucho tardaba BMW en entrar de lleno en el sector eléctrico. Los alemanes lo acaban de hacer invirtiendo en una empresa ajena, Venna, unos eslovenos especializados en motos eléctricas de altas prestaciones, con la que pretende desarrollar una nueva familia de modelos offroad.
Como es normal, BMW ha sabido dónde meter su dinero, porque la moto de Venna, la Flux primo, es una de las motos de cross más bestias que existen con 85 CV.
El embrague digital es uno de sus grandes argumentos
La filosofía de BMW es la de no empezar de cero, sino aprovechar algo que ya funciona bien. Los de Múnich han preferido apoyarse en una plataforma que ya tiene buena parte del trabajo de ingeniería desarrollado de altas prestaciones, con la que pretende desarrollar una nueva familia de modelos offroad.
Detrás del proyecto está Marko Ukota, expiloto e ingeniero que fundó Flux Performance en 2021, cuyo equipo cuenta además con profesionales procedentes de la industria aeroespacial y del sector de las motos eléctricas, entre ellos Marc Fenigstein, antiguo CEO de Alta Motors, y César Ferreira, exingeniero jefe de Stark Future.
Pues Venna ha ido evolucionando hasta convertirse en lo que es ahora y conseguir que BMW se meta como socio acconista.
Pero, ¿para qué? Es la pregunta. Pues para desarrollar conjuntamente una nueva generación de motos eléctricas de campo, aunque esta arquitectura también podría servir como punto de partida para otros tipos de motos, de carretera, por ejemplo.
La Flux Primo es bastante conocida en el mundillo offroad, especialmente por su motor eléctrico de 85 CV (63 kW) y un par de 750 Nm a la rueda (cifra que ha de interpretarse teniendo en cuenta la transmisión y la reducción final, no como una equivalencia directa con una de gasolina).
El caso es que pesa 34 kilos y uno de sus detalles más curiosos es que su batería se puede extraerse por el lateral derecho de la moto y sustituirse por otra unidad cargada en aproximadamente un minuto. También tiene marcha atrás y otros modos de potencia.
Y aún más raro puede ser para muchos el tema del embrague digital, ya que no usa uno multidisco mecánico convencional, sino que la maneta electrónica permite simular mediante software el tacto y la respuesta de un embrague de combustión, modulando la entrega de par para reproducir sensaciones; se basa en acelerómetros, sensores y una centralita inercial.
BMW no ha desvelado cuándo llegará su primera moto de producción desarrollada a partir de esta tecnología ni qué características definitivas tendrá... ni siquiera si saldrá. Pero no creemos que BMW se meta en este tipo de cosas así por así.
Imágenes | BMW, Venna
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