El Gran Premio de Italia fue el del regreso de Marc Márquez a MotoGP. Después de su enésima operación en el brazo derecho, y otra en el pie que según el piloto apenas le mermaba, Márquez logró un quinto puesto en la Sprint y un séptimo el domingo. Nada mal para sus condiciones físicas. El problema es lo que pasa cuando miramos al resto de Ducati.
En un circuito variado como Mugello, bastante estándar para el cómputo global del campeonato, Aprilia machacó a Ducati. Lo hizo a una vuelta y, sobre todo, lo hizo en ritmo de carrera. Márquez no quiere hablar de ello y se centra en su hombro, pero la realidad es tozuda: cuando el brazo esté bien, la moto seguirá siendo un problema.
Aprilia machacó a Ducati en Mugello a una vuelta y en ritmo de carrera
El hombro de Marc Márquez está mal. Es una realidad médica innegable desde principios de temporada, incluso cuando el propio Márquez trataba de convencerse y convencernos de que no era así. Solo en esas circunstancias Fabio Di Giannantonio podría batir a Márquez con su misma moto. Y, que diablos, nadie se opera por placebo.
Una vez aclarado que el brazo es el principal freno de Márquez ahora mismo, de fondo resuena una pregunta: Cuando el hombro de Márquez esté bien, ¿Tendrá moto para ganar? El campeón confesó a Dani Pedrosa que no está disfrutando del pilotaje, simplemente está trabajando para fortalecer ese brazo. Y, sin fijar un plazo rotundo, habló de semanas o incluso un par de meses.
El problema viene cuando miramos a las otras Ducati. La foto de Mugello volvió a ser la misma que en casi toda la temporada: la GP26 está bastante a la par de la Aprilia a una vuelta, incluso por delante según el circuito. Pero en el vuelta a vuelta, lo que Marco Bezzecchi, Jorge Martín y compañía tienen entre manos es otra división.
Lo vimos en Mugello. Bezzecchi dejó que un impetuoso Pecco Bagnaia se pusiese primero y comenzó a escoltarle detrás a medio segundo. Cuando la Ducati ya había cocido lo suficiente los neumáticos, Bezzecchi le pasó sin apuros, Martín tardó poco en llegar y a Ai Ogura le faltó una curva más para culminar otro triplete de Aprilia.
Podemos colegir que cuando Márquez esté al 100% rodará por delante de Bagnaia, como ya ocurrió el año pasado. Pero los números dicen que ni siquiera sacándole a su compañero la misma ventaja que en 2025 le daría para estar por delante de unas Aprilia que están batiendo récords. La Ducati se ha quedado en una moto ratonera que, como mucho, puede dar la cara en trazados revirados precisamente como Balaton Park, el de la semana que viene.
De momento, Márquez no quiere hablar de la moto. Su discurso es que la Ducati es suficiente para ganar. El '93' no quiere señalar a su moto hasta que su físico esté bien, una actitud que le honra y que es idéntica a la que ya adoptó en su periplo por Honda. El problema es que entonces, cuando el físico estuvo bien, la moto no dio para más. 2026 se parece inquietantemente a 2022 para él.
Imágenes | Ducati
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