MotoGP prepara una revolución silenciosa para 2027 que afectará a algo tan cotidiano como abrir la puerta del box y ver dos motos esperando al piloto... Entre muchas otras cosas.
Según adelanta Motorsport, en el seno de la MSMA, los fabricantes han llegado a un acuerdo para una serie de medidas de impacto que afectarán a MotoGP a partir del año que viene. Son estas.
Menos motos, menos tiempo... y mucho menos margen para equivocarse
Si hay una imagen que define el MotoGP moderno es la de un piloto bajándose de una moto y subiéndose inmediatamente a la otra mientras los mecánicos analizan datos a contrarreloj. Lleva siendo así desde hace años y forma parte del ADN del campeonato.
Pero eso está a punto de cambiar. Según ha adelantado la citada fuente, los fabricantes reunidos en el seno de la MSMA han ratificado su intención de reducir costes eliminando una de las dos motos disponibles para cada piloto durante las sesiones de entrenamientos a partir de 2027.
No sería una desaparición total, pero sí un cambio enorme porque los pilotos solo dispondrían de una moto durante los ensayos del viernes y del sábado. Si una caída destroza completamente el prototipo, la segunda unidad no estaría inmediatamente disponible como ocurre ahora.
La segunda moto seguiría existiendo, aunque permanecería apartada y preparada únicamente para determinadas circunstancias. Su utilización requeriría autorización y un procedimiento específico antes de poder volver a salir a pista. Traducido al lenguaje del paddock: se acabó improvisar.
Lo curioso es que el aficionado probablemente apenas notará algunos de estos cambios durante la retransmisión, pero dentro de los boxes supondrán una auténtica revolución porque junto a la reducción de motos también llegará una disminución del tiempo en pista durante los entrenamientos. El objetivo es sencillo: gastar menos... Menos neumáticos, menos kilómetros y menos desgaste de motores. O sea, menos dinero.
MotoGP lleva años creciendo en espectáculo mientras los costes seguían disparándose. El reglamento de 2027, que traerá motores más pequeños y una importante simplificación aerodinámica, también quiere poner freno a esa escalada económica que cada vez resulta más difícil de sostener incluso para grandes fabricantes.
De hecho, otra de las medidas que se estudian pasa por limitar las horas de trabajo del personal técnico, en una especie de toque de queda similar al que utiliza desde hace años la Fórmula 1, porque detrás del espectáculo hay cientos de personas trabajando prácticamente sin descanso.
Las carreras conservarán una de sus señas de identidad, sin embargo, hay una línea roja que MotoGP no parece dispuesta a cruzar: las carreras mantendrán las dos motos por piloto.
Tanto las sprint del sábado como las pruebas largas del domingo seguirán permitiendo los cambios de moto cuando aparezca la lluvia o cambien las condiciones del asfalto. Vamos, que las famosas carreras "flag to flag" seguirán formando parte del campeonato.
Y probablemente era la única solución posible porque basta recordar situaciones caóticas vividas en los últimos años para entenderlo: una bandera roja tras una caída múltiple podría dejar media parrilla fuera de combate si cada piloto solo dispusiera de un único prototipo durante una carrera.
La paradoja se cuenta sola: durante décadas, la categoría reina ha sido el laboratorio tecnológico más sofisticado del motociclismo, el lugar donde parecía que nunca había suficientes recursos para buscar una décima más. Ahora, en pleno 2027, la supervivencia del espectáculo pasa precisamente por hacer lo contrario.
Imágenes | Michelin
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