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Lo que Marc Márquez no ha ganado y difícilmente ganará

Lo que Marc Márquez no ha ganado y difícilmente ganará
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¿Qué le falta por ganar a Marc Márquez? Es decir, si dejamos a un lado esos números rebuscados y los récords sin demasiado sentido que sólo buscan mantener la motivación de campeones por encima de su generación. Ya ha alcanzado el sueño de todo piloto, proclamarse campeón del mundo de MotoGP. Y para colmo, lo hace en las filas del equipo de las leyendas, dando espectáculo y sin dar ningún tipo de opción a sus rivales.

Después de la temporada pasada y viendo cómo está transcurriendo la actual, no parece que haya nada ni nadie (de momento) que pueda estorbar la consecución de este campeonato y de los siguientes, aunque esto son sólo suposiciones basadas en la situación actual. Pese a todo, pese a su brutal dominio, su espectacular estilo de pilotaje, sus derraparas y sus invertidos en la frenada de la última curva sólo por divertir a su equipo, hay algo que se le resiste a Marc Márquez. Algo que tuvo Kevin Schwantz, Mick Doohan o Valentino Rossi. Algo que toda leyenda alcanza en algún punto de su carrera.

Ese algo te convierte en mejor piloto. Te pone a prueba, busca tus debilidades y te obliga a improvisar soluciones a problemas que antes nunca se te habían pasado por la cabeza. Hace que tus podios sepan a trabajo bien hecho y detona una bomba de rabia interior en las victorias. Ese algo es capaz de hacer que los aficionados olviden el número de títulos que hay en tus estanterías y niños, adultos y viejos te recuerden por un sólo instante.

De hecho, es tan importante que en numerosas ocasiones ha provocado que pilotos que pasaban sin pena ni gracia aparezcan en las portadas de las revistas y se conviertan en el objetivo de entrevistas y reportajes. Y años después, aun son recordados con cariño.

Esa pieza clave de la carrera de un piloto que ya es leyenda no es otra cosa que un archienemigo, un contrincante que se alimente de tu talento para hacerse más fuerte y complicarte cada carrera un poquito más. Tu archienemigo bebe de tus mejoras y aprende con cada paso que das. Te obliga a permanecer alerta y concentrado, él siempre estará ahí para aprovechar el fallo más irrelevante y arrebatarte la victoria por la que tanto has trabajado. Y, por si fuera poco, con tu éxito te ganarás el odio de sus seguidores; es inevitable.

Sí, Dani Pedrosa, Jorge Lorenzo o Valentino Rossi son rivales de ensueño. Pero no son enemigos de Marc Márquez. Tan bruto es el dominio de Marc que ya muchos se conforman con ser el primero a su rebufo. Hasta la polémica, como aquel día en Motorland en el que la Honda #93 desconectó el control de tracción del #26, pasa inadvertida para Marc. El tipo es tan simpático y alegre que resulta imposible poner en su contra a los medios, que son quienes eventualmente controlan la opinión de la afición.

Es más, puede jugar con Valentino Rossi en Laguna Seca y devolverle el adelantamiento que un día realizó el italiano a Casey Stoner, y Vale, una leyenda al que perder le sentó siempre francamente mal, no puede más que quitarse el sombrero ante tanto derroche de talento. Sonríe, bromea, ríe honestamente y da un apretón de manos al chaval que le acaba de pasar. ¡Demonios! ¡es que ni los sectores más extremistas se enfadan con él! Antes, bastaba con tener cierta admiración por Max Biaggi para sentir cierto recelo de Rossi.

Y que nadie me malinterprete. Que a Marc no le hace falta ganarse ningún enemigo para dejarnos con la boca abierta. Pero, ¡ay cuánto ganaría el campeonato con un rival a su nivel!

Deseo y espero que más pronto que tarde alguno de los presentes (Jorge, Dani y Vale principalmente) tome la iniciativa, se quite de la cabeza el concepto de invencible que tiene Márquez y se lance a luchar cara a cara. Seamos sinceros, el talento y la personalidad tan distinta de Lorenzo le hace ideal como rival de Marc. No obstante, mucho me temo que no pasará en un futuro cercano pues Ducati aun no está al nivel necesario y Yamaha no parece mejorar lo suficiente. Puesto así, se me antoja necesario agitar el talento de un Dani Pedrosa adormilado… o de convencer a Casey Stoner para que vuelva a HRC.

Foto vía | Repsol Honda

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