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¿Qué moto me compro? Carnet B, Honda CBR 125R

¿Qué moto me compro? Carnet B, Honda CBR 125R
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Nuestro compañero Carlos os acercaba la semana pasada una interesante opción para comprar una moto de segunda mano con un presupuesto de 1000 euros y que se pueda conducir con el carnet B. La Yamaha YBR 125 es una interesante opción si buscas un modelo ciudadano que te permita algún escarceo extraurbano. Pero yo soy más quemadillo y con ese presupuesto en el bolsillo me decantaría por algo más deportivo: una Honda CBR 125R.

Si nuestra idea es comprarnos una moto para aprender a conducir con los ojos puestos en más adelante, cuando ya con más experiencia podamos pasar a una cilindrada mayor, esta es una de las mejores opciones que podemos encontrar en el mercado de segunda mano, tanto por sus prestaciones como por su motor y mantenimiento.

Honda CBR 125R, una deportiva de cilindrada modesta

Honda CBR125R

La Honda CBR 125R llegó al mercado en el 2004 jubilando a toda una veterana como era la Honda NSR125 con mecánica de dos tiempos. Se intentó mantener la misma filosofía que aquella pero adaptándola a los nuevos tiempos y animada por un motor de cuatro tiempos de 2 válvulas en cabeza y refrigeración líquida. Este es uno de los detalles más sorprendentes del modelo ya que permite que el propulsor funcione siempre a una temperatura óptima lo que redunda en una vida mucho más larga en perfectas condiciones.

Es una moto muy ligera, de menos de 130 kilos y aunque de corte muy deportivo, su asiento tampoco está demasiado elevado, a unos 776 milímetros del suelo por lo que es apta para casi todas las tallas. Su postura tampoco es radical y no te verás obligado a adoptar posturas más propias de un contorsionista. La ergonomía está muy lograda a pesar de su pequeño tamaño.

No es una moto para nada voluminosa. Otros competidores parecen motos de mucha mayor cilindrada, con carenados y ruedas más anchas, lo que repercute en su agilidad y en su comodidad para uso por ciudad. No necesitas un frontal más envolvente ya que las prestaciones de su motor, con 13,6 CV declarados, no te llevarán a altísimas velocidades aunque si posee las suficientes prestaciones para circular con soltura por autovía sin tener la sensación de que vas jugándote la vida.

Honda CBR 125R, buenos acabados y consumos

Honda CBR125R

Si algo me ha llamado poderosamente la atención de la Honda CBR 125R es la calidad que se puede apreciar en todos los componentes. La moto está hecha para durar aunque se le de caña sin contemplaciones. Todo lo que he podido ver en internet en foros especializados es que su motor es prácticamente indestructible. Ojo, con esto no quiero decir que no haya que mirar para ella pero no necesita excesivos mimos. Con el mantenimiento recomendado no tendrás mayores problemas.

Lo mismo podemos decir de la parte de ciclo, con freno de disco delantero y trasero de 276 y 240 milímetros respectivamente, suficiente para las prestaciones y el peso de la moto. Las suspensiones buscan más la comodidad que la deportividad aunque no por ello se debe renunciar a hacer una buena sesión de curvas. Eso si, jugando bastante con la caja de cambios para mantener el motor empujando en la zona media del cuentavueltas, que es donde mejor se desenvuelve, y entre segunda y cuarta velocidad. La quinta y la sexta son perfectas para moverse a ritmo relajado y con el motor bajo de vueltas buscando un consumo irrisorio.

Este también es una de las características del propulsor ya que es fácil que el consumo medio nos ronden los tres litros a los cien que, sumados a un depósito de diez litros permiten autonomías de más de 300 kilómetros.

Honda CBR 125R, conclusiones

Honda CBR125R

Todas las personas con las que he hablado y que tienen un modelo similar o bien, todo aquello que he podido ir leyendo por la red me llevan a la misma conclusión: la Honda CBR 125R es una moto que convence. Y lo consigue ya que consigue enamorar por fuera y por dentro, por dentro del bolsillo. No es nada cara de mantener y te obsequia con detalles como un asiento para el pasajero cómodo y con asa, ganchos para colocar un pulpo y llevar objetos, etc.

Todo no es perfecto y quizás no me convence la instrumentación analógica, un poco anticuada comparada con el resto del diseño de la moto, pero aquí también entra en juego el detalle de los costes de producción de la moto.

Sólo he podido encontrar dos fallos destacables. Algunas unidades de la primera serie, del 2004, presentaban una fuga en el radiador con el paso de los kilómetros. También se observan algunos fallos eléctricos tales como bombillas que se funden con relativa frecuencia o intermitentes que no funcionan correctamente.

El primer fallo parece ser que es debido a un exceso de corriente y si pones bombillas no originales tendrás el problema de que no aguantan este exceso de voltaje y se acaban fundiendo antes de lo deseable. Lo de los intermitentes suele estar asociado a cambios estéticos por parte de los propietarios en busca de la personalización de su moto, con kits de la industria auxiliar que no acaban de ir todo lo bien que debieran.

En el resto no tendremos mayor problema, a excepción lógicamente de los derivados del uso y de los kilómetros. Una inspección del estado de las ruedas, el grosor de los discos, la ausencia de fugas de aceite en motor y suspensiones además de un mantenimiento correcto nos permitirán disfrutar de nuestra moto durante un montón de kilómetros más.

En Moto22 | ¿Qué moto me compro?

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