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Buell 1125R, la prueba (Parte 1)

Buell 1125R, la prueba (Parte 1)
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Buell, la marca americana perteneciente a Harley Davidson ha dado el paso de entrar en el mundo de las motos deportivas después de muchos años construyendo algunas de las naked más espectaculares y curiosas del mercado. Lo ha hecho con el lanzamiento de la 1125R, la moto que hoy probamos en Moto22 y con la que se disputan las carreras de la BBQ Series en nuestro país.

La 1125R poco tiene que ver con el resto de superdeportivas de gran cilindrada, ya que como buena Buell que es, en ella se han empleado soluciones técnicas originales nunca vistas en este tipo de motos. El robusto chasis de doble viga alberga en su interior el depósito de combustible, el tren delantero solo tiene un disco de freno de tipo perimetral y el tubo de escape está situado debajo del motor. Así es la Buell 1125R, una moto distinta al resto tanto por dentro como por fuera.

El carenado es muy ancho y su diseño con las dos ópticas horizontales me recordó de forma inevitable a una Ducati 916/748 (será que siempre pienso en las italianas). Los espejos son bastante pequeños y están situados en la parte alta del carenado. Estos albergan los intermitentes. El carenado solo cubre la parte de arriba de la moto, ya que a los lados de éste dos enormes tomas de aire "ram air" componen el carneado lateral y permiten la entrada de aire hacia los radiadores.

El chasis es un doble viga fabricado en una aleación de aluminio que le da mucha rigidez. Lo que más llama la atención es el ancho que tiene sobre todo en la zona más cercana a la tija de dirección. De ahí viene su rigidez que lo sitúa como el más rígido que Buell ha fabricado nunca, y supone una reducción de peso de 4,5 kilos respecto al del resto de modelos Buell. Además en su interior integra el depósito de combustible que tiene 21 litros de capacidad.

El amortiguador trasero es un Showa que va anclado directamente al basculante y al chasis. El basculante trasero tiene el eje de rotación situado en la parte exterior del motor, una situación óptima para conseguir una buena estabilidad. Además el basculante también sirve de soporte para la pinza de freno trasera, de forma que se reducen las fricciones.

La horquilla delantera es Showa, tiene 47 milímetros de diámetro y todo tipo de reglajes para encontrar el punto óptimo de puesta a punto. La horquilla acaba en una preciosa llanta con seis radios dobles sobre a la que se fija el único disco de freno de 375 milímetros.

Éste sistema original de Buell se denomina “Zero Torsional Load” y utiliza una pinza de ocho pistones con cuatro pastillas de freno. El objetivo de este sistema es reducir al máximo tanto los pesos suspendidos en las zonas de rodaje como mejorar el tacto de frenada, y la verdad que nos ha sorprendido lo bien que funciona. Rodando a ritmo normal nada tiene que envidiar a un sistema tradicional de doble disco, y el tacto es muy bueno.

Mañana más...

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