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Ducati Hypermotard, la prueba (1/4)

Ducati Hypermotard, la prueba (1/4)
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Después de haber tenido durante 10 días una Ducati Hypermotard a mi disposición para probar os aseguro que la sensación que tengo en mi cuerpo puede ser semejante a la de estar 10 días en Port Aventura. ¿Cansado? No, encantado. La versión básica de la “supermotard” italiana me ha sorprendido gratamente porque es una moto creada para que el piloto se lo pase en grande a sus mandos, al tiempo que mantiene una dosis alta de polivalencia en el uso diario, aunque es precisamente este uno de los puntos que he visto que más critican en otros medios.

Desde que la vi por primera vez en el Salón EICMA de Milán en el 2005, he tenido ganas de montarme en ella. Las líneas de la Hypermotard poco tienen que ver con las de la competencia. Aunque su aspecto general hace que desde el primer momento la identifiquemos como una “supermotard gorda”, hay detalles en ella que la llevan más allá. El frontal prescinde de esos guardabarros de motocross cortos que utilizan la mayor parte de motos de este estilo, para incorporar una estilizada pieza que une el pequeño guardabarros con el faro delantero creando un frontal muy atractivo.

El ancho manillar está cubierto en la parte delantera por unos “paramanos” muy especiales, y que al poco tiempo de empezar a rodar con ella se convirtieron en una de las partes protagonistas de la moto. Estos cubremanos integran los intermitentes delanteros, y además en sus extremos se esconden los espejos retrovisores. La parte delantera de la moto se completa con una imponente horquilla invertida firmada por Marzocchi con 50 milímetros de diámetro, que unida a los discos de freno de 305 milímetros y las pinzas Brembo de anclaje radial nos indican que ésta será una de las partes de la moto que más trabajo tiene que soportar.

Ducati Hypermotard

Detrás del manillar, un pequeño marcador digital que me recordó al de sus hermanas la 1098 y la 848 en miniatura reúne toda la información que podemos necesitar. Las revoluciones y la velocidad, unidas a los datos que podemos cambiar desde un mando en la piña izquierda del manillar (temperatura del motor, cuentakilómetros parcial, carga de la bateria…) se muestran en la parte digital, mientras que a sus lados se disponen seis “chivatos” que indican punto muerto, estado del motor, intermitentes y otras indicaciones habituales.

Continuará...

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