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Honda CB1000R, la prueba (2/4)

Honda CB1000R, la prueba (2/4)
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En esta Honda CB1000R, todo parece estar en su sitio. Nada destaca por encima del resto del conjunto y con el paso de los kilómetros te das cuenta que está completamente equilibrada.

Aunque Pau crea que la moto es enana, el triángulo formado entre el manillar, asiento y estribos es de lo más natural, siempre y cuando no midas 1,90 como yo, de ahí que en las pruebas siempre me guste incluir una foto lateral, en postura de marcha para que os hagáis una idea de las proporciones de la moto.

Lo primero que tenemos que hacer con ella es salir de la ciudad, después de arrebatársela a José Luis (Pitbull), su dueño. Todavía me pregunto como se atrevió a dejármela después de verme rodar con la supermotard. Será que nos conocemos hace muchos años.

Me sorprendió que al meter primera, el clonck que emitía era mucho más acusado que en otras motos. Incluso mi KTM tiene una primera mucho más afinada. Eso si, el punto muerto se encuentra de una forma completamente intuitiva. El embrague, aun siendo hidráulico, está bastante duro.

Honda CB1000R

Callejear con ella es muy divertido. Ágil y sin una sola vibración, te permite hacer los giros en las intersecciones en segunda, rondando las 2.000 vueltas, para luego salir, sin absolutamente ningún traqueteo, disparada hacia adelante. Como todavía estamos en época fría, no llegué a notar en las piernas, el calor del motor ni del escape situado debajo del motor. Aunque por el verano seguro que la temperatura del motor se deja notar.

Tomamos la circunvalación y vamos insertando marchas, todas seguidas. El motor gira redondo, sigue sin vibraciones y permite rodar en sexta muy bajo de vueltas sin ningún problema.

Honda CB1000R

Lo que si es muy incómodo es el cuadro de mandos. Su lectura es un poco dificultosa. Circulando con pantalla oscura y el sol lateral, era casi imposible ver a qué régimen circulábamos. Y metidos en "faena", los dígitos del velocímetro son un poco pequeños, por lo que cuesta verlos de forma rápida. Aunque los fabricantes intentan poco a poco introducir la tecnología digital en los cuadros de mando, sigue siendo más efectivo la aguja de toda la vida.

Eso si, rompiendo una lanza a su favor, por la noche, el tono azulado del cuadro, además de precioso, permite ver todos los datos de forma muy clara. Los ingenieros de Honda no han echado la casa por la ventana en cuanto a información: temperatura, hora, nivel de gasolina, kilómetros totales y dos parciales. Incluir algún otro tipo de información no le hubiese ido mal. Por la noche, también notaréis que el mando de las largas tiene un accionamiento bastante particular, y es fácil poner los cuatro intermitentes al intentar quitarlas. Hubiese sido mejor recurrir al clasico conmutador que no al botón deslizante usado.

¿Estáis agarrados? Pues nos vamos a hacer unas curvas.

Continuará...

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