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BMW HP4, prueba (conducción en ciudad y carretera)

BMW HP4, prueba (conducción en ciudad y carretera)
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Tal y como ayer veíamos, la BMW HP4 es todo un caramelo estéticamente hablando por la cantidad ingente de materiales exóticos y la vistosidad de los acabados. Ahora llega el momento de ponernos a sus mandos y ver cómo se defiende ésta bestia parda entre el tráfico rodado donde, por desgracia, pasaremos gran parte del tiempo.

Está claro que el entorno idóneo para desarrollar las aptitudes de ésta motocicleta no se encuentran circulando junto con otros vehículos por la vía pública, pero no siempre tenemos oportunidad de divertirnos todo lo que quisiéramos. En cambio, la sensación de saber que la carrocería tricolor encierra más equinos que el séptimo de caballería no tiene precio.

BMW HP4: desorientada entre el tráfico

BMW HP4

Hasta donde yo se, una moto es cómoda dependiendo del tiempo que pases sobre ella para aclimatarte y de lo que consigas hacerte a sus reacciones. Si bien ésto es algo que podría ser bastante cierto, la realidad es que tenemos entre manos una auténtica moto de competición que, por generosidad de la marca alemana, está matriculada para circular por la calle y deberemos ser conscientes de a qué atenernos. Aun así, la BMW HP4 no termina de sentirse incómoda entre el tráfico diario. Pero vayamos por partes.

Nada más agarrarte a los mandos tienes la sensación de estar sobre una BMW de las de toda la vida. Ya no porque las piñas sean similares a las de otros modelos, sino porque la suavidad y el acabado de todos los componentes es magnífico. Será imposible que encontramos un borde con el que nos podamos enganchar, un botón con holgura o un plástico con aristas mal acabadas. Las manetas tienen una factura exquisita y será lo primero que comprobemos al arrancar.

BMW HP4

Pasamos la pierna con cuidado de no pincharnos con el colín, y nos sentamos. ¡Vaya!, qué asiento más durillo. Damos al contacto, el cuadro nos saluda, apretamos la maneta de embrague y me pasa como a Morrillu con la Kawasaki Z800, que soy un amante de los hidráulicos, y éste embrague pese a ser accionado por cable es de un tacto y suavidad muy agradables, firme pero que no cansa. El siguiente paso es arrancar el motor, así que pulsamos el botón de arranque esperando escuchar puro heavy metal y nos quedamos con hard rock ochentero.

El sonido es ronco y potente, pero el db-killer que incorpora el sistema Akrapovic para estar homologado le quita gran parte de la gracia. No probamos a desmontarlo, sinceramente no veo necesario andar metiendo jaleo de forma gratuita sabiendo que bajo el puño de gas aguardan casi dos centenares de caballos de potencia. Es más, la gracia que le veo es que con una máquina que a penas hace ruido y puede pasar más que desapercibida serías capaz de pasarte por la piedra a cualquier otro bicho viviente motorizado.

BMW HP4

De hecho al poco de salir del concesionario, en un semáforo paró a mi lado una Suzuki GSX-R pintada muy llamativa (y no daré más datos) cuyo piloto tenía cierta relación con su muñeca derecha, parecida al síndrome de Tourette que todos por aquí conocemos (guiño). Al ponerse en verde salió haciendo un caballito, pero como ese día se levantó con suerte nadie le humilló porque ni era necesario, ni era el lugar apropiado, ni merecía la pena. Posiblemente ni supiera que desafiaba a una BMW HP4.

Ahora que ya llevamos unos metros os puedo contar que el motor requiere ser revolucionado un algo más de lo habitual para salir desde parado, pero después, con el modo Rain seleccionado, se comporta de manera dócil y suave. No hay baches de potencia y circulando por debajo de las 7.000 revoluciones podemos callejear con total tranquilidad que no nos va a descabalgar. El primer golpe de gas no es nada brusco y se deja mover con soltura, lo que no es recomendable es abrir más de dos tercios del gas o empezarán a sobrar semáforos en nuestro camino.

BMW HP4

Las suspensiones son muy firmes, aunque con ciertas concesiones para circular por la urbe, el problema es quizá más del mullido del asiento, que nos transmite todo lo que el 200 milímetros trasero va leyendo, incluidos los generosos badenes y los baches como trincheras de Madrid. Lo cierto es que las lumbares piden cierta atención si pasas un rato largo haciendo recados sobre la BMW HP4, porque la posición tiene una profunda orientación al circuito, muy inclinado hacia delante con un asiento situado varios pisos por encima de nuestras muñecas.

Las estriberas están en una posición muy alta, más de lo que pensaba, y los semimanillares quedan realmente cerrados y bajos. Hablando de estriberas, al ser las opcionales regulables son de fabricación también muy racing y no están recubiertas ni tampoco son plegables, así que para empujar la moto hacia atrás en parado pasito a paso, cuando normalmente doy con las piernas en la estribera de cualquier moto se doblan y no pasa nada, pero en el caso de la BMW HP4 no. No es una moto cualquiera.

BMW HP4: ¡pista libre!, pero poco

BMW HP4

Bueno, ya está bien de sufrir entre enlatados y pasar calor subido sobre una auténtica bomba, sólo me falta el sombrero de cowboy porque yo se que ésta BMW HP4 tiene mucho que contar. Lo primero es lo primero, así que vamos a repostar su depósito de 17,5 litros y poner rumbo a una de las conocidas carreteras reviradas de la zona montañosa de la Comunidad de Madrid.

Localizamos una zona sin tráfico y en el primer punto despejado dejamos caer el motor de vueltas para abrir gas sin concesiones en segunda. ¡Maaaaaaaaadre del amor hermoso!, ¡cómo empuja el bicho éste!. Miro al cuadro de mandos y sólo diré que seguía en el modo Rain (el resto es top secret). Así que, paso obligatorio, seleccionamos Sport, apretamos el embrague, y moto nueva. El puño del gas ahora es mucho más directo y las suspensiones son más secas, el control de tracción se vuelve menos conservador y se supone que la curva de potencia cambia, pero comprenderéis que no aprecié cambios notables en carretera abierta.

BMW HP4

Es impresionante la capacidad de aceleración y recuperación. Tanto es así que un tramo con zonas muy reviradas y tramos más abiertos no cambié de tercera velocidad, y me sobraba. Acoj Abruma ver cómo ligeros cambios en el puño del acelerador se traducen en algo parecido a lagunas mentales, porque había partes de la ruta que se esfumaban sin más, y mira que me la conozco. Cuando un tramo recto se ponía a los pies de la BMW HP4 desaparecía como la moral de los políticos por arte de magia y yo tenía la sensación de ser un protón en el Gran Colisionador de Hadrones.

En marchas cortas, y no tan cortas, acelerando con determinación tienes que desplazar el trasero hasta encontrar lugar seguro en el asiento. Es muy largo, y como vayáis muy adelantados os empezaréis a ir hacia atrás. Por suerte no será una situación tan terrorífica, lo peor es la facilidad para ponerse "de manos" en cuanto te descuides, pero la electrónica está ahí para calmar los impulsos voladores del tren delantero. Y no sólo eso, al llegar a las rotondas será fácil ver como el indicador pertinente nos avisa de que el control de tracción corta, una vez más, para evitar males mayores mientras notamos como la rueda trasera se desliza, vuelve a su sitio, y vuelve a deslizar otro poco hasta que recuperemos la verticalidad.

Otro de los aliados para mantener todo en su sitio es el amortiguador de dirección. Teniendo en cuenta lo ligera que se vuelve la rueda delantera acelerando o en cambios de rasante será fácil encontrarnos movimientos parásitos pero que son mitigados taxativamente por éste dispositivo.

BMW HP4

Eso sí, a la hora de frenar cuidadito. El equipo de frenos de la BMW HP4 está compuesto por pinzas Brembo monobloque con una bomba radial Nissin y un dedo es más que suficiente para detener el conjunto con rotundidad. Y menos mal, porque llegas con mucha velocidad al punto de frenada, la moto tiene no solo la inercia de la velocidad, sino también conserva gran parte del impulso de la aceleración. Notas cómo, cuando cortas gas, aún estás siendo empujado tan rápido que tienes que decelerar más fuerte de lo normal.

El tren trasero, en comparación con la contundencia del delantero, nos parecerá un poco flojeras, y hay que hacer bastante presión para notar cómo actúa. Podemos ayudarnos del freno motor, pero hay que contar con que muchas veces no tenemos ni que cambiar de marcha, y en el caso de usar una marcha menos como herramienta de deceleración no habrá mucha retención tampoco.

Si tienes la intención de buscar las cosquillas en carretera abierta a la BMW HP4 olvídate, no tiene. Sólo conseguirás ir mucho más allá de los límites que establece el Código de Circulación, así que vamos a enfriar un poco los ánimos tomando algo a media ruta y a descansar. Es una moto bastante exigente, no apta para principiantes.

Como alguno ya se habrá dado cuenta, hay fotos que perteneces a pista cerrada. Así que mañana nos calzamos el mono de cuero, vamos montados sobre la moto hasta el circuito y nos echamos unas tandas. ¿Os apuntáis?.

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