Compartir
Publicidad

Yamaha XT660Z Tenere, la prueba (3/4)

Yamaha XT660Z Tenere, la prueba (3/4)
3 Comentarios
Publicidad
Publicidad

Ya en marcha con la Tenere, llega el momento de enfrentarla a diferentes tipos de circunstancias. Lo primero es la ciudad, ya que debemos volver al centro de Madrid desde el concesionario dónde hemos recogido la moto.

Pronto llega la primera zona de semáforos, y a la hora de frenar notamos como la horquilla delantera se hunde mucho. Hay que tener en cuenta que se trata de una moto trail dónde la mezcla entre uso en carretera y campo es una de sus principales virtudes.

Rodando por ciudad la Tenere se muestra como una moto ágil y cómoda. Los 183 kilos del conjunto permiten circular de forma ágil entre el tráfico urbano y moverse de un lado a otro de forma sencilla y sin demasiadas complicaciones, a lo que ayuda la respuesta casi inmediata del motor monocilindrico.

Las salidas de los semáforos son rápidas, ya que el motor responde bien en la zona baja del cuentarrevoluciones. Aunque por su curva de potencia casi plana y lineal, no es necesario estirarlo hasta el corte (situado en 6.100 RPM) y así podemos rodar haciendo los cambios de marchas en torno a las 5.700 revoluciones y tener respuesta del motor siempre que lo necesitamos.

Tras comprobar que por ciudad la Tenere se comporta muy bien a pesar de sus grandes dimensiones, llega el momento de rodar con ella por una zona de curvas. A la vista de la escasa potencia de su motor y las prestaciones que alcanza la Tenere, nos fuimos a una carretera de curvas de ritmo lento. Allí pudimos comprobar como la Ténéré nos permite circular a un ritmo bastante alto a pesar de que no es éste su terreno “ideal”.

Frenando a la entrada de las curvas, las suspensiones se hunden bastante, pero en cuanto soltamos el freno y ya tenemos marcada la trayectoria que vamos a llevar, la Tenere se mantiene rígida y permite hacer los pasos por curva a un ritmo bastante alto. Una de las cosas que más me sorprendió de la Tenere fue que desde el primer momento transmite mucha confianza al piloto, invitando a mantener el motor en un régimen medio-alto que nos permite mantener ritmos bastante altos para una moto de su potencia.

Los dos discos de freno de la rueda delantera permiten detener los 183 kilos del conjunto a pesar de tener solo 298 milímetros de diámetro. Su potencia y tacto es bueno desde el primer momento, y tuvimos ocasión de someterlos a un uso bastante intenso bajando un largo puerto de montaña y en ningún momento dieron síntomas de fatiga.

Saliendo con ella a carreteras tipo autovía o autopista, llega el momento de mantener la calma y disfrutar de la suavidad del conjunto. La Tenere no permite superar los límites legales de velocidad de forma sencilla, algo que se agradece viendo como vuelan hoy en día los puntos.

Su ritmo idóneo por autovía se encuentra en torno a los 110 kilómetros por hora. A esta velocidad el motor funciona alrededor de las 3.000 revoluciones por minuto, mostrándose desahogado y consiguiendo unos consumos de risa, por debajo de los 5 litros a los 100. Mientras mantengamos esta velocidad la protección aerodinámica es buena, y así podremos hacer cientos y cientos de kilómetros sin apenas inmutarnos.

El terreno favorito de la Tenere es sin duda la tierra, la arena y las pistas de campo sencillas. Aunque no tuvimos ocasión de rodar demasiado por campo, si que nos pudimos aventurar con ella por un par de pistas, y disfrutar de lo lindo. La Tenere hacia gala entonces de su gran agilidad, y por pistas rápidas era fácil marcarle la trayectoria de la siguiente curva con unos leves movimientos de nuestro cuerpo.

Las suspensiones absorbieron bien unos cuantos agujeros y surcos que nos encontramos en nuestro camino, y el chasis se mostraba lo suficientemente flexible para adaptarse al ritmo rápido que llegamos a imponer en una de las zonas de curvas enlazadas con buen firme que encontramos.

La Tenere nos invitaba a pasarnos el día entero rodando por el monte a sus mandos, descubriendo nuevos parajes y disfrutando de una moto sencilla de manejar y capaz de llevarnos hasta los lugares más recónditos. Pero había que regresar a casa, ya que comenzaba a anochecer y al día siguiente teníamos que devolverla sin ningún tipo de rasguño.

Mañana las conclusiones, ficha técnica y galería completa de fotos.

Más en Moto22 | Yamaha XT660Z Tenere, la prueba (1/4) | Yamaha XT660Z Tenere, la prueba (2/4)

Temas
Publicidad
Comentarios cerrados
Publicidad
Publicidad
Inicio