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Prueba de la Kymco Grand Dink 125 (2/3)

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Después de comprobar que una Grand Dink 125 con cuarenta kilómetros a sus espaldas y en rodaje no es la moto más indicada para rodar por una autovía rápida, toca analizar como se desenvuelve en el tráfico urbano, que es el circuito favorito de la Kymco. Iba a disponer de la moto durante una semana, así que se convertiría en mi medio de transporte diario entre casa y trabajo, un trayecto de unos 10 minutos en condiciones normales que se pueden convertir en 30 si vas en coche y hay tráfico.

Lo primero que llama mi atención circulando por ciudad con la Grand Dink es que los espejos retrovisores son muy aparatosos y se convierten en un problema cuando queremos circular entre los coches. Éstos están sitiados en los extremos del escudo frontal, son rígidos y muy semejantes a los de un coche tanto por forma como por tamaño. Lo bueno es que te permiten ver con total comodidad todo lo que ocurre a tus espaldas, a pesar de estar situados en una posición bastante baja. Intento meterme entre dos filas de coches en un semáforo y la maniobra se torna imposible. No puede ser. Al momento me doy cuenta de que en la piña de mandos derecha hay un botón que no se para que sirve, lo pulso y sorpresa, un mecanismo eléctrico los pliega en un momento. Problema solucionado. Con los espejos metidos hacia dentro, circular entre coches es una maniobra sencilla, incluso serpenteando entre ellos. La Grand Dink no es demasiado larga, el manillar gira mucho y no tiene ninguna parte que sobresalga del perímetro de la carrocería.

KymcoGrandDink125
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Cuando llegamos a los semáforos, apoyamos cómodamente los pies en el suelo aunque seamos de talla pequeña, ya que el asiento se encuentra a una altura de 760 milímetros. Éste además está dividido en dos alturas, quedando el espacio para el pasajero mucho más alto que el del piloto. Circulando con pasajero, la maniobrabilidad de la Grand Dink se reduce considerablemente, ya que la posición de este hace que el centro de gravedad suba y no nos permita movernos con mucha soltura. Eso si, la posición para el pasajero es perfecta, ya que éste puede ver la carretera por encima de nuestra cabeza, dispone de un asiento amplio y confortable gracias al respaldo y las asas. Además las plataformas de plástico rígido dónde se apoyan los pies son amplias y así el pasajero tiene todo lo necesario para viajar de forma cómoda y confortable.

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La boca de llenado del depósito se encuentra en una posición un tanto extraña y poco habitual, ya que está en la parte trasera del escudo frontal, justo al lado contrario de dónde está la llave de contacto. Esta posición de la boca permite que las maniobras de reportaje sean más cómodas para los operarios de las gasolineras, aunque sería perfecto que estuviese a la derecha en lugar de la izquierda. Para abrir el tapón usaremos la llave de contacto, igual que para abrir el hueco para el casco, una maniobra que además se puede hacer con el motor en marcha.

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El tacto de las piñas de mandos es bueno e intuitivo, es fácil accionar todos los botones y en poco tiempo podremos poner los intermitentes sin tener que desviar la vista de la carretera.

Continuará…

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