Hay carreteras que se recorren y otras que se viven. Para muchos motoristas, el verano es sinónimo de preparar equipaje, buscar un buen puerto de montaña y dejar que las curvas marquen el ritmo del viaje.
Pocos lugares representan mejor esa sensación que el Passo dello Stelvio, en los Alpes italianos, una carretera mítica que lleva décadas formando parte del imaginario de quienes disfrutan sobre dos ruedas.
Una moto para los que disfrutan enlazando kilómetros de asfalto, realizando largos viajes y afrontando puertos de montaña, pero sin renunciar a la posibilidad de abandonar la carretera por pistas
Sus interminables curvas de herradura, el paisaje alpino y una conducción que exige precisión, pero brinda disfrute, lo han convertido en uno de los destinos más emblemáticos del motociclismo europeo. No es casualidad que Moto Guzzi haya recuperado precisamente ese nombre para una de las motos más importantes de su historia reciente.
Porque la nueva Moto Guzzi Stelvio no es únicamente una trail para viajar. También simboliza la reinvención de una marca centenaria que ha sabido mantener intacta su personalidad, mientras adopta soluciones mecánicas y electrónicas propias de las motocicletas más avanzadas del mercado. Una combinación de tradición y tecnología que explica perfectamente por qué lleva el nombre de uno de los puertos de montaña más famosos del mundo.
Todo un homenaje detrás de un nombre
El Passo dello Stelvio no necesita demasiadas presentaciones entre los aficionados a las motos. Situado a más de 2.700 metros de altitud, enlaza 48 curvas cerradas que obligan a cambiar constantemente de ritmo, apoyarse con precisión y dosificar la potencia en cada salida de horquilla.
La gran revolución de la Stelvio comienza en el corazón de la moto, con la incorporación de la plataforma mecánica Compact Block
Es una carretera donde la agilidad, la estabilidad y la confianza en la moto pesan mucho más que la potencia bruta. Precisamente ese es el escenario para el que parece haber sido concebida la nueva Stelvio.
Frente a otras maxi-trail que buscan destacar por cifras cada vez mayores o por un enfoque claramente orientado al off-road más extremo, Moto Guzzi ha desarrollado una moto pensada principalmente para quienes disfrutan enlazando kilómetros de asfalto, realizando largos viajes y afrontando puertos de montaña con total comodidad, sin renunciar a la posibilidad de abandonar ocasionalmente la carretera por pistas sencillas.
El propio planteamiento de la moto refleja esa filosofía: aproximadamente un 80 % carretera y un 20 % fuera del asfalto, suficiente para ampliar horizontes sin perder de vista cuál es su auténtico terreno de juego.
Nueva generación de Moto Guzzi que se abre a la innovación sin perder su personalidad
Moto Guzzi sigue apostando por la transmisión por cardán, una solución especialmente apreciada por quienes recorren miles de kilómetros cada año, gracias a su reducido mantenimiento y su suave funcionamiento
La Stelvio estrena la plataforma mecánica Compact Block, el nuevo motor bicilíndrico transversal en V a 90 grados con refrigeración líquida, que Moto Guzzi introdujo inicialmente en la V100 Mandello y que supone uno de los mayores cambios técnicos de la marca en décadas. Sobre el papel puede parecer una evolución lógica, pero en la práctica transforma por completo la experiencia de conducción.
El característico balanceo lateral que tradicionalmente acompañaba a los motores Guzzi se reduce de forma notable, especialmente en parado, mientras que el nuevo embrague antirrebote y un funcionamiento mucho más refinado permiten una conducción más fluida, sin perder ese tacto mecánico tan reconocible que ha distinguido a la firma italiana.
Al mismo tiempo, el propulsor mantiene una respuesta llena de carácter desde bajas revoluciones. Pero ahora también es capaz de estirar con decisión hasta las 9.500 rpm, ofreciendo una conducción mucho más versátil. En autopista, además, viaja con enorme tranquilidad, girando en torno a las 4.000 rpm a 120 km/h, una cifra que favorece tanto el confort como el consumo.
Y hay otra seña de identidad que permanece intacta: la transmisión por cardán. Mientras muchos fabricantes continúan recurriendo a la cadena, Moto Guzzi sigue apostando por una solución especialmente apreciada por quienes recorren miles de kilómetros cada año gracias a su reducido mantenimiento y su suave funcionamiento.
Construida para devorar puertos de montaña
Gracias a un depósito de 21 litros y un consumo contenido, permite superar con facilidad los 400 kilómetros de autonomía antes de buscar una gasolinera
La combinación de una rueda delantera de 19 pulgadas con suspensiones Kayaba y Sachs de 170 mm de recorrido consigue un equilibrio muy interesante entre estabilidad, agilidad y comodidad. Es una configuración que transmite confianza enlazando curvas rápidas, pero que también permite afrontar carreteras en peor estado o pistas de tierra sencillas sin complicaciones.
A ello se suma una ergonomía claramente pensada para viajar. La pantalla regulable electrónicamente mejora la protección aerodinámica durante los trayectos largos, mientras que el asiento situado a 830 mm del suelo y un arco de piernas estrecho hacen que resulte bastante menos intimidante en parado que muchas de sus rivales dentro del segmento maxi-trail.
Su depósito de 21 litros también juega un papel importante para quienes disfrutan de las grandes rutas estivales. Gracias a un consumo contenido, permite superar con facilidad los 400 kilómetros de autonomía antes de buscar una gasolinera, una cifra especialmente interesante cuando el objetivo consiste simplemente en seguir enlazando curvas durante horas.
La sorpresa está en una tecnología desarrollada por ingenieros... de robótica
El sistema PFF incorpora radares para ofrecer funciones de asistencia como el control de crucero adaptativo y el detector de vehículos en el ángulo muerto
Quizá el aspecto más inesperado del modelo Stelvio de Moto Guzzi no sea su motor ni su parte ciclo, sino la tecnología que incorpora. Porque, detrás de su imagen clásica, se esconde uno de los paquetes electrónicos más avanzados de toda la categoría.
La base la pone una plataforma inercial (IMU) de seis ejes que coordina cinco modos de conducción configurables, el ABS en curva, el control de tracción y un modo específico para conducción fuera del asfalto, adaptando continuamente la respuesta de la motocicleta a cada situación.
Pero el verdadero elemento diferenciador es el sistema PFF (Piaggio Fast Forward). Desarrollado por la filial de robótica que el Grupo Piaggio posee en Boston, este sistema incorpora radares delantero y trasero para ofrecer funciones de asistencia poco habituales incluso entre las grandes trail del mercado, como el control de crucero adaptativo (ACC) y el detector de vehículos en el ángulo muerto mediante avisos integrados en los espejos.
Resulta llamativo encontrar una tecnología nacida en un centro especializado en robótica integrada en una motocicleta de clara inspiración clásica. Sin embargo, precisamente ahí, reside buena parte del atractivo de la Stelvio: combina una imagen profundamente italiana con soluciones electrónicas propias de motocicletas mucho más futuristas.
Y todo ello sin disparar su precio hasta los niveles que habitualmente alcanzan algunas de las referencias alemanas del segmento.
Una alternativa dentro del universo maxi-trail
Aunque bajo el depósito sigue latiendo un auténtico motor Moto Guzzi, incorpora una plataforma capaz de competir en refinamiento, seguridad y tecnología con propuestas mucho más recientes
Compararla únicamente por potencia con modelos alemanes o por capacidades off-road con motos japonesas sería quedarse solo con una parte de la historia. La Moto Guzzi Stelvio juega otra partida.
Está dirigida al motorista que prioriza las sensaciones, el confort en viajes largos, el mantenimiento reducido que proporciona el cardán y una personalidad estética difícil de encontrar en un segmento donde muchos diseños terminan pareciéndose entre sí.
Mantiene ese sonido bronco y las vibraciones que recuerdan constantemente que bajo el depósito sigue latiendo un auténtico motor Moto Guzzi, pero al mismo tiempo incorpora una plataforma completamente moderna capaz de competir en refinamiento, seguridad y tecnología con propuestas mucho más recientes.
Igual que el Passo dello Stelvio continúa siendo uno de esos lugares que cualquier aficionado debería recorrer al menos una vez, esta nueva Moto Guzzi demuestra que todavía es posible reinterpretar la tradición sin renunciar a la innovación.
Imágenes: Moto Guzzi
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