Está claro que la humanidad (no toda, ni mucho menos) busca la alternativa eléctrica. Especialmente lo hacen las grandes fábricas, con vistas a futuro. Solo así se explica el último movimiento de Suzuki en Japón.
Los nipones acaban de comprar Kanadevia, una firma japonesa especializada en baterías de estado sólido. No ha trascendido el importe, pero sí lo importante: se queda con todo el paquete, desde el desarrollo hasta la comercialización. Y con fecha marcada, porque la operación será efectiva el 1 de julio.
No es una moto nueva, pero sí una jugada que marcará el futuro de Suzuki, y de la industria
Pero, primero de todo, ¿quién es Kanadevia? En absoluto silencio, la marca lleva trabajando casi dos décadas en la tecnología de las baterías de estado sólido en sectores con condiciones extremas. Tanto que sus baterías ya se utilizan en aplicaciones aeroespaciales e industriales, donde el margen de error es mínimo y las exigencias térmicas son muy superiores a las de una moto o un coche.
Suzuki ha visto ahí el filón, y la oportunidad de desarrollarlas para los coches y motos. Y aquí conveiend etenerse y explicar que estas baterías no son una simple evolución más. De hecho, cambian el concepto base: eliminan el electrolito líquido inflamable y lo sustituyen por uno sólido.
Eso, claro, abre la puerta a varias ventajas clave (más densidad energética, mayor estabilidad, menor riesgo de incendio) pero también a enormes retos industriales que, a día de hoy, siguen sin resolverse, digamos, a gran escala.
Es por eso que esta compra tiene más que ver con aprender que con lanzar producto. Suzuki no está en posición de liderar la electrificación en dos ruedas, al menos no todavía. Tanto que su presencia es mínima: el e-Address es su única alternativa de autonomía hipercontenida.
Entonces, lo interesante es la altura de miras: mientras otros fabricantes se limitan a comprar celdas o cerrar acuerdos puntuales, Suzuki ha optado por la vía a largo plazo: hacer sus propias baterías, revolucionar el sector y sacar provecho de ello. Es una mirada muy a largo plazo, con una estrategia muchísimo más lenta, pero más sólida para no depender de nadie.
Además, encaja con su forma de moverse en los últimos años. La marca japonesa no está apostando todo a la electrificación pura: también investiga combustibles alternativos como el bioetanol en mercados emergentes, o soluciones híbridas que permitan alargar la vida del motor de combustión. No hay una única vía, sino varias abiertas al mismo tiempo.
Ahora bien, nada de esto sirve para justificar que veamos una Suzuki eléctrica con baterías de estado sólido en el futuro más inminente... Ni mucho menos. Esta tecnología sigue lejos de la producción masiva, y menos aún en motos, pero Suzuki puede haber dado el primer paso.
Imágenes | Suzuki
En Motorpasión Moto | El ladrón de motos más chapucero de la historia está en Barcelona. El dueño original le tendió una trampa épica… Y cayó
Ver 0 comentarios