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Marc Márquez, despacito y con buena letra

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Marc Márquez, ese chiquillo que desde que se subió a aquella KTM de 125cc para participar en el mundial comenzó a labrarse una trayectoria repleta de éxitos y actuaciones legendarias. Tras un par de temporadas en la categoría Marc consiguió hacerse con el título Campeón del Mundo dejando a toda la comunidad boquiabierta. Sus carreras, sus adelantamientos, su ímpetu y sus ganas de victoria no pasaron desapercibidos para nadie y hoy ya le disfrutamos en Moto2. Fue duro al principio, precipitación, mala suerte etc… hasta que en el GP de Francia Marc dio un paso de gigante demostrando que ya se había caído todo lo que era necesario y estaba dispuesto a luchar por todas y cada una de las carreras restantes.

Desde entonces el de Cervera ha sido la peor pesadilla del que hasta aquella carrera era el dueño y señor de la categoría, Stefan Bradl, hijo de Helmut. Gran Premio tras Gran Premio Marc le ha ido restando puntos poco a poco, no decidiendo si quiera en Sachsenring, el circuito de casa para Stefan. Pero esto ha traído también un exceso de confianza, no tanto en el equipo Repsol Catalunya Caixa sino en un sector de la afición encabezado por nuestro comentarista Ernest Riveras que desde su posición privilegiada anima cuando la situación lo permite a que Márquez suba de categoría la próxima temporada. En mi opinión, un gran error que ya hemos visto en el pasado. La precipitación no es buena en ningún caso y estarían pecando de hacerlo. No intento llevar la contraria a Ernest, a quien pese a todo echaremos de menos – ya lo veréis ya – pero me gustaría hacer algunas puntualizaciones para respaldar la opción de continuar en Moto2 aun consiguiendo el título en 2011.

Marc va ya por el camino que otros tantos han seguido antes que él. Es cierto que aun no lo han puesto a anunciar Colacao o Ketchup pero sí se ha convertido en la imagen de una caja de ahorros, con bastante más gracia que los anteriores tengo que admitir. Pero lo cierto es que no me gustaría que se convirtiera a un chaval que nació en 1993 sólo en un producto con el que hacer negocio a sabiendas de que todo en el mundial de Dorna se mueve por y para el dinero, como haría cualquier empresa.

Como decía, otros ya han pasado por esto. Unos se convirtieron en la mayor leyenda de las dos ruedas, otros han sufrido para seguir corriendo o han alcanzado ya su mayor sueño. De la misma forma que Marc, Marco Melandri fue también un chico maravilla que además lucía una imagen alegre e informal; lo vimos con el pelo teñido de rojo e incluso vestido de Spiderman. Su carrera es el mejor de ejemplo de cómo ser un genio con 17 años no te asegura serlo con 23 si no te concentras como debes en tu trabajo. Marco permaneció en 250cc durante tres temporadas consiguiendo el título en la última.

Como el italiano llegaron Dani Pedrosa o Casey Stoner, con trayectorias bien distintas. El primero arrasó en las categorías inferiores con un título de 125 y dos de 250 y, por decirlo de alguna forma, se desinfló –en comparación a sus otros resultados – al llegar a MotoGP. El segundo, Casey, llegó a la categoría reina como un segundón tras ser continuamente superado por Pedrosa. Su primera temporada en MotoGP fue un desastre donde la falta de agarre del tren delantero le valió el premio Balleta del Año. Pero se concentró en su trabajo y supo mover los hilos para, poco después, ser Campeón del Mundo con Ducati y convertirse además en el único piloto que ha sido capaz de ser realmente competitivo con la Desmosedici. Sobre sus resultados actuales no hace faltar decir nada. Es el ejemplo contrario, no triunfar con 17 años no te asegura que no lo harás con 23.

Y llegamos a otro buen caso, Jorge Lorenzo. Después de ser campeón por primera vez en 250cc muchos, como ahora con Márquez, quisieron verle entonces con un prototipo de MotoGP. Pero fue un chico listo, supo esperar su oportunidad si precipitarse y después de revalidar el campeonato recaló en el equipo oficial de Yamaha como molesto compañero de Valentino Rossi. Dos años después había conseguido el título de Campeón del Mundo en 2010. Aparte quedan casos como el del cuatro veces campeón de 250 Max Biaggi o el de Toni Elías.

Está claro que Marc puede llegar muy lejos pero todos sabemos que esa capacidad no desaparecerá de un año para otro. No hay ninguna prisa por someterle a la presión de haber llegado a lo más alto para hacerlo bien. No hay razón para saltarse generaciones. En MotoGP disfrutamos de una parrilla repleta de genios jóvenes que aun están esperando su oportunidad. Y digo jóvenes por lo que normalmente se entiende como alguien joven, de unos 30 años o menos: gente como Álvaro Bautista, Casey Stoner, Héctor Barberá, Marco Simoncelli… o Randy De Puniet – sigo pensando que se ha sido tremendamente injusto con él – . Si comenzamos a meter con calzador cada piloto con talento que veamos en MotoGP podremos estar siendo muy injustos con el resto aparte de estar corriendo un gran riesgo. ¿Acaso Carlos Checa no se merecía la temporada que está haciendo en SBK? ¿No se merecía Max Biaggi ser campeón de nuevo? El mundo avanza deprisa pero no podemos perder el sentido común porque de hacerlo acabaremos pidiendo que Maverick Viñales tenga moto oficial en MGP en 2012. Dejemos que los hechos fluyan y que todos disfruten de su oportunidad y su momento.

Foto vía | Repsol Media

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